"Nos hemos dado cuenta rápidamente de que habrá una perseverancia en la política macronista" y eso "es muy grave" porque la crisis actual "puede convertirse en una crisis de régimen", ha subrayado Le Pen este martes en una entrevista radiotelevisada por Europe 1 y CNews.
También ha cargado contra el hecho de que "la ruptura" que había anunciado Lecornu cuando asumió el cargo de primer ministro en realidad se traduce en un acercamiento a los socialistas y eso "es contrario a la aspiración mayoritaria del país" y ha advertido de que "será la víctima".
La líder de la Agrupación Nacional (RN), que es el primer partido de la Asamblea Nacional con 123 diputados de un total de 577, ha vuelto a repetir que lo que exigen para desbloquear la situación que vive Francia es elecciones legislativas anticipadas o la dimisión de Macron o, cuando menos, un referéndum.
A su juicio, el acercamiento de Lecornu a los socialistas significa que los macronistas "están dispuestos a dar victorias simbólicas para mantenerse" en el poder. "No es una política por el país, sino por ellos".
La principal exigencia socialista para apoyar los presupuestos del Gobierno Lecornu que todavía no se ha constituido es la puesta en marcha del llamado 'impuesto Zucman', que consistiría en un gravamen del 2 % sobre el patrimonio de los que tienen una fortuna superior a 100 millones de euros (menos de 2.000 contribuyentes en Francia).
Le Pen ha explicado que no está de acuerdo porque ese impuesto amputaría bienes profesionales, pero ha dicho que está a favor de un "impuesto sobre la fortuna financiera".
De la base impositiva de ese gravamen estarían exentos tanto la vivienda principal, como los bienes profesionales y el 75 % de las participaciones en pymes. Es decir, se calcularía sobre activos financieros y su justificación es que desde 2017 la revalorización de los dividendos y las autocompras de acciones han superado el 100 %.
Le Pen y su lugarteniente, Jordan Bardella, serán recibidos este miércoles por Lecornu, que está manteniendo una ronda de contactos con los líderes de los partidos políticos dentro del mandato que le dio Macron para tratar de elaborar unos presupuestos de 2026.
Ese mandato, en la práctica, es para ampliar, esencialmente con los socialistas, la base parlamentaria de los grupos en los que se habían apoyado los dos anteriores primeros ministros, el centrista François Bayrou, y el conservador Michel Barnier.
Lecornu empieza a recibir este martes a responsables de grupos de oposición y el miércoles, antes de hacerlo con a Le Pen y Bardella, tiene previsto entrevistarse con los socialistas y los ecologistas.
La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon, ha advertido de que no acudirá a la ronda de contactos que ha comenzado el nuevo primer ministro porque lo que busca es convencer de que no lo censuren.
El coordinador de LFI, Manuel Bompard, ha reiterado este martes, en una entrevista a la emisora RTL que tienen intención de censurarlo porque "su nombramiento es una negación de la democracia".
Bompard ha sido, como es habitual, particularmente duro con los socialistas por buscar un compromiso con Lecornu como ya lo hicieron con Bayrou. Les ha reprochado haber abandonado el programa común con el que se comprometieron los partidos de izquierda que formaron la coalición del Nuevo Frente Popular (NFP) para presentarse a las elecciones legislativas del verano de 2024.
