"La tristeza, la enfermedad de nuestro tiempo, invasiva y generalizada, que acompaña los días de tantas personas", lamentó el pontífice.
Y agregó que la tristeza se manifiesta como "un sentimiento de precariedad, en momentos de profunda desesperación, que impregna el interior y parece prevalecer sobre cualquier oleada de alegría, que priva a la vida de sentido y vigor, que se convierte en un viaje sin rumbo ni sentido".
El pontífice estadounidense y peruano agregó que "Jesús puede sanar" la tristeza."Es el Resucitado quien cambia radicalmente nuestra perspectiva, infundiendo la esperanza que llena el vacío de la tristeza", explicó.
A pesar de la lluvia, cerca 50.000 personas se acercaron este miércoles a la plaza de San Pedro para asistir a la audiencia y León XIV recorrió con el papamóvil toda la plaza y llegó hasta la vía de la Conciliazione.
