"Creo que se trata de un asunto derivado de los aranceles de EE.UU., es un problema muy complejo. Creo que requiere mucha comunicación y coordinación y no se resolverá en un día", aseguró el mandatario durante la rueda de prensa de clausura de la cumbre de líderes del foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en la localidad surcoreana de Gyeongju.
Lee aclaró que todos los países tienen sus propios objetivos y son independientes, pero confió en que el país norteamericano no tomará medidas de manera "unilateral".
"Ningún país puede lograr un resultado que sea ventajoso solo para ellos, a menos que vayan a la guerra", aseguró el presidente.
La propia presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha negado que los aranceles, que afectarían también a China, sean un "condicionante" impuesto por el Gobierno de Estados Unidos a cambio de evitar los impuestos del 25 % a los productos mexicanos, como informó la prensa estadounidense.
Los aranceles previstos de México, que según las autoridades locales tienen el objetivo de proteger a la industria nacional de prácticas de 'dumping', serían impuestos en numerosos sectores como los de fabricación de automóviles, partes de vehículos, acero, aluminio y los electrodomésticos.
Las empresas surcoreanas están presentes en el país latinoamericano principalmente en el sector automotriz, con Hyundai y Kia, y en el de los electrodomésticos, con Samsung y LG, unos grandes conglomerados que aprovechan los beneficios de exportación libre de aranceles derivados del tratado de libre comercio de México con Estados Unidos y Canadá.
Seúl ha optado por una postura cautelosa debido a que el nuevo paquete aún carece de detalles y debe ser aprobado por el Congreso mexicano antes del 15 de noviembre para entrar en vigor en 2026, y el propio Lee aseguró hoy no conocer los detalles del plan.
