"La Coalición de la Flotilla de la Libertad (FFC) condena estos actos con la mayor firmeza posible y exige una investigación inmediata, independiente y creíble, así como la rendición de cuentas de todos los responsables", denuncia en su nota.
Los hechos ocurrieron el pasado 8 de octubre en la cárcel israelí a la que fueron trasladados los voluntarios de la Flotilla para la Libertad tras ser interceptados por el Ejército israelí en las diferentes embarcaciones para impedir que llegaran a Gaza, lugar al que iban a entregar ayuda humanitaria.
Entre los denunciantes de estas presuntas agresiones sexuales se encuentra la periodista alemana, Anna Liedtke, quien se encontraba a bordo del buque Conscience, y quien reveló el pasado 21 de diciembre que, "el personal israelí la violó tras resistirse a un registro corporal".
En el mismo buque iba el periodista italiano Vicenzo Fullone, quien también ha denunciado haber sido "sometido a reiteradas violaciones sexuales equivalentes a violación mientras se encontraba detenido ilegalmente, al igual que la activista australiana Surya McEwen".
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La Flotilla recuerda que "los delitos sexuales constituyen atroces violaciones de la dignidad humana y graves infracciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho humanitario".
"La horrible agresión contra los voluntarios de la Flotilla debe entenderse en el contexto más amplio de un arraigado sistema de violencia en el que soldados, policías y guardias penitenciarios israelíes han operado con impunidad durante mucho tiempo", denuncia.
"Hablar de violencia sexual, especialmente cuando es cometida por agentes estatales que operan con impunidad, es extremadamente difícil. Por lo tanto, prevemos que, a medida que se genere espacio, se presenten más voluntarios", añade la nota.
Y, desde la organización insisten en que seguirán prestando apoyo "a los voluntarios de la flotilla que han sufrido violencia sexual", pero subrayan que "los palestinos —activistas, niños, mujeres, hombres y ancianos detenidos— han sufrido una violencia sexual y una tortura mucho más generalizadas y sistemáticas por parte de Israel, sin mecanismos creíbles de rendición de cuentas" en las cárceles de Israel.
A principios de octubre, ante el bloque israelí que por entones era más severo, embarcaciones humanitarias que conformaron la Global Sumud Flotilla, en la que iban más de 400 activistas - entre ellos 63 activistas españoles- y la Coalición de la Flotilla de la Libertad pusieron rumbo a la Franja de Gaza con el objetivo de entregar ayuda humanitaria a la población palestina.
