Entre las exigencias del gobierno israelí, se incluye la entrega de un listado completo del personal con datos personales, algo que Médicos del Mundo considera "una línea roja" que vulnera principios humanitarios fundamentales y que MSC calificó de "extralimitación escandalosa que socava la neutralidad humanitaria".
Médicos del Mundo recordó en un comunicado que las autoridades de Israel justifican la suspensión de su trabajo basándose en supuestas vinculaciones de las ONG internacionales con Hamás y afirmando que su contribución representa solo el 1% de la ayuda en Gaza.
Ante esto, la ONG indicó que las organizaciones sostienen actualmente una parte "esencial" del sistema de salud en Gaza, pues de los 80 socios activos en el sector sanitario, 44 son organizaciones internacionales, y añadió que las ONG gestionan el 60% de los hospitales de campaña, el 42% de los centros de atención primaria y el 23% de los puntos médicos.
Por su parte, en otra nota, Médicos sin Fronteras afirmó que presta apoyo a una de cada cinco camas hospitalarias en Gaza, que asiste a una de cada tres madres durante el parto y que, teniendo en cuenta que su ayuda no es suficiente para cubrir las "enormes" necesidades de la población palestina, su retirada tendría consecuencias "devastadoras".
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Médicos del Mundo insistió también en que las organizaciones humanitarias operan bajo estrictos marcos de cumplimiento que incluyen auditorías, con lo que rechazó las "infundadas acusaciones de colaboración con el terrorismo", al igual que MSF.
Ambas organizaciones recordaron las cifras de trabajadores humanitarios asesinados en el conflicto: de los 500 que perdieron la vida a manos de las fuerzas israelíes, 15 pertenecían a MSF, algo que vuelve aún más "peligrosa" la exigencia de las listas de personal junto con la "falta de claridad" sobre cómo se usarán, advirtió MSF.
Médicos del Mundo hizo también un llamamiento en el comunicado a la comunidad internacional para que se garantice "el respeto al derecho internacional humanitario" y reiteró su compromiso con la población palestina.
Médicos sin Fronteras, por su parte, confirmó que a día de hoy sigue operando en Gaza y Cisjordania e informó de que continúa buscando el diálogo con las autoridades de Israel para poder prestar servicios en Palestina: "hoy más que nunca la población palestina necesita más servicios, no menos".
El jueves entró en vigor el veto israelí a 37 ONG internacionales que operan en Gaza y en Cisjordania ocupada, cuyos trabajadores extranjeros deberán salir de la Franja palestina antes del 1 de marzo, periodo que el Gobierno israelí les da para completar el cese de sus actividades.
