Aunque Crans Montana es un pueblo muy turístico, sus residentes permanentes afirman conocerse todos y formar una especie de gran familia, por lo que el drama que se vive ha afectado duramente a esta comunidad.
Lo evidencia el hecho de que no cese el flujo de personas que depositan flores, velas, mensajes, muñecos de peluche u otros objetos en homenaje a las víctimas, cerca del local donde perecieron o resultaron heridas.
De todas las edades, pero sobre todo jóvenes, en muchos casos acompañados por sus padres, los paseantes se detienen ante el inmenso altar de flores que se ha formado para llorar, abrazarse o rezar para que los heridos se recuperen y que entre las víctimas mortales -la mayoría aún por identificar- no haya ningún amigo o conocido.
Los primeros ocho fallecidos identificados han sido dos chicas, de 21 y 16 años; y dos chicos, de 18 y 16 años, cuyos restos han sido entregados a sus familias.
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En las calles, en las tiendas, en los restaurantes y cafés es imposible no escuchar continuamente conversaciones de alguien que conocía directa o indirectamente a alguna de las víctimas.
Frente a la magnitud del drama, la autoridades del cantón de Valais han dicho que especialistas prestarán apoyo a todas las escuelas y clases afectadas, pero que el calendario escolar se mantendrá.
Celian, de 18 años y que cursa el último año del instituto, llega junto a Julia (22) al altar de flores, frente al cual se detienen, y el primero comenta a Efe que, aunque no conocen directamente a ninguno de los afectados, se siente conmovido por esta tragedia y piensa que debe ponerse a disposición de todos los alumnos apoyo psicológico.
Ambos son residentes de Crans Montana, pero se encontraban celebrando la Nochevieja en un bar en otra zona del pueblo. Julia cuenta que cuando era más joven frecuentaba el siniestrado bar "Le Constellation", que -afirma- era conocido por su buen ambiente y precios relativamente accesibles en el contexto de esta lujosa estación de esquí.
Raphael visita el lugar de homenaje a las víctimas acompañado de sus padres, que afirman que aunque no tienen conocidos directos entre las víctimas, su hijo quedó conmocionado y ha querido acercarse a este punto, que se ha convertido en un lugar de recogimiento.
"Creemos que una ayuda para todos los jóvenes es importante, pero también que es importante hablar de esto en familia, y por eso hemos querido acompañarlo", comenta su padre.
