Pezeshkian instruyó al ministro del Interior, Eskandar Momeni, a conformar un equipo especial integrado por responsables competentes para examinar de manera exhaustiva las distintas dimensiones de los hechos ocurridos en Ilam, las causas y los factores que dieron lugar a los disturbios, así como la forma en que fueron afrontados por las autoridades, informó la Presidencia iraní a última hora del lunes.
El mandatario iraní pidió que este equipo presente “lo antes posible” un informe completo con los resultados de la investigación.
En los últimos días, en medio de las protestas que se extienden por varias ciudades de Irán, se han registrado enfrentamientos violentos en la provincia de Ilam, especialmente en Malekshahi, que han dejado muertos y heridos, según medios locales como la agencia Fars.
El episodio más polémico se registró cuando las fuerzas de seguridad, tras disparar gases lacrimógenos y tiros al aire, entraron al hospital Imam Jomeiní de Ilam, donde habían sido ingresados los heridos, algunos familiares y un grupo de manifestantes, según videos publicados por activistas en redes sociales.
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La agencia Fars, vinculada a la Guardia Revolucionaria, confirmó el hecho, detallando que los manifestantes ingresaron al centro sanitario, donde habían establecido trincheras, y lanzaron piedras y cócteles molotov para enfrentar a las fuerzas de seguridad.
El Ministerio de Sanidad iraní anunció posteriormente la apertura de una investigación “seria y exhaustiva” sobre los incidentes registrados en ese hospital.
El ministerio aseguró en un comunicado que la protección de la seguridad de los centros sanitarios, los derechos de los pacientes y el apoyo al personal médico constituyen un compromiso firme de las autoridades sanitarias, y advirtió que cualquier vulneración de este espacio será objeto de acciones legales.
Los sucesos en la ciudad de Malekshahi se produjeron en un contexto de protestas en decenas de ciudades del país, que comenzaron con reivindicaciones económicas, pero rápidamente tomaron un tono político con consignas contra la República Islámica.
Las autoridades iraníes han reconocido la legitimidad de las demandas económicas, pero a quienes corean lemas antigubernamentales los han calificado de alborotadores y agentes de enemigos, y han ordenado mano dura en su contra.
En los primeros nueve días de manifestaciones, al menos 88 ciudades de 27 provincias del país han sido escenario de concentraciones, en las que al menos 29 manifestantes han perdido la vida y 1.203 han sido detenidos, según datos de la ONG opositora iraní HRANA, con sede en Estados Unidos.
Ayer, las protestas continuaron hasta la medianoche del lunes en varias ciudades, incluida Teherán, Yasuj, Ilam, Arak, Hamadán y Sari. Estas manifestaciones estallaron el 28 de diciembre en Teherán, impulsadas inicialmente por comerciantes y sectores económicos afectados por el deterioro de la situación económica, el desplome del rial y la elevada inflación.
Irán atraviesa una profunda crisis económica, con una inflación anual superior al 42 % y una inflación interanual que en diciembre superó el 52 % respecto al mismo mes del año anterior, marcada por las severas sanciones de Estados Unidos y la ONU contra el país por su programa nuclear.
