"Los padres no quieren esa negatividad para sus hijos. Aunque seguimos teniendo juguetes de temática militar, son mucho menos que el año pasado. Casi no hay demanda", afirma el vendedor de una juguetería en el centro de Moscú.
Salta a la vista que jugueterías fuera del radio central de la capital rusa, un oasis ante la propaganda más nacionalista, sí tengan más juguetes de carácter bélico.
"Nuestra tienda era parte de una cadena británica, que se vendió al empezar la guerra (de Ucrania en 2022), a lo mejor tiene algo que ver", dice otro vendedor de una antigua juguetería de Hamleys, ahora llamada Toys Pro.
El comerciante fue tajante, "la gente está cansada de la guerra", señaló.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Aunque las pistolas de juguete estuvieron tradicionalmente presentes en todas las generaciones, en Rusia aumentó drásticamente la oferta de este producto tras 2022.
En Rusia, donde los niños reciben sus regalos en Nochevieja, sobre todo aparecieron juguetes de construcción, imitación de Lego, que permiten montar tanques modernos y hasta drones, como los que vuelan de un lado a otro cada día entre Rusia y Ucrania y han reconfigurado el estilo de combate de la guerra moderna.
Así, tras las sanciones internacionales impuestas a raíz de la guerra y la marcha de empresas occidentales, tomaron el mercado marcas nacionales o chinas, como Brick Labs, Igrolend, Bondibon y Mega.
Sin embargo, también sigue habiendo europeas, como la holandesa Sluban, que fabrica modelos de equipos militares utilizados en la guerra de Ucrania, como el carro de combate soviético BMD-2, que Sluban vende junto con varios soldaditos, entre ellos un operador de drones moderno.
En su catálogo también encontramos drones cuadricópteros, cuyo embalaje está diseñado con texto en ruso específicamente para este público.
El Ejército ruso también tiene su propia línea de juguetes, con imitaciones de pistolas, entre otros productos para niños.
Por otro lado, ante su ensimismamiento cultural, la empresa Brick Labs lanzó una línea de productos de bloques de construcción sobre folclore ruso, con personajes de cuentos tradicionales, tales como la bruja Baba Yagá y caballeros aventureros Bogatyr.
Las autoridades rusas acercan activamente la guerra a los niños a través de distintas esferas.
Algunos órganos que se encargan de ello son organizaciones federales como Yunarmiya (Ejército de Jóvenes), Rosspatriotsentr o el Movimiento Escolar ruso, que coordinan numerosas iniciativas para la educación militar, también existen becas de estudios entregadas por órganos de seguridad como el Comité de Instrucción y Rosgvardia.
Las organizaciones llevan a cabo actividades deportivas o campamentos de verano que en realidad enseñan principios básicos de la guerra, pues no solo enseñan primeros auxilios, sino también cómo actuar en caso de conflicto y cómo armar un fusil Kaláshnikov, por ejemplo.
Yunramiya, quien es bastante activa en los territorios ucranianos anexionados por Rusia y que en 2026 cumple 10 años, se jactó en diciembre de haber instruido en total a dos millones de niños.
En las regiones ucranianas ocupadas por Rusia, los niños son coaccionados en las escuelas a unirse a este tipo de movimientos, donde son persuadidos con mejores comidas en los comedores y buenas calificaciones, denunció anteriormente la BBC.
Otras iniciativas como Straná Gueróev (País de Héroes) enfocan sus actividades en recrear batallar y excavar restos arqueológicos de la Segunda Guerra Mundial.
Dentro de esta ludificación de la guerra, en la web de Straná Gueróev se pueden encontrar cómics sobre héroes de la Segunda Guerra Mundial, entre estos personajes están algunos como Liudmila Pavlichenko, dibujada con una cruz pintada con sangre en la frente, dice "tengo veinticinco años y he matado a 309 ocupantes fascistas".
