A un año de los incendios de Los Ángeles: la reconstrucción avanza lentamente

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Los Ángeles (EE.UU.), 7 ene (EFE).- Un año después de los destructivos incendios forestales que arrasaron a Los Ángeles, dejando más de 30 muertos, miles de viviendas destruidas y pérdidas económicas estimadas entre 95.000 y 164.000 millones de dólares, la región encara una larga y lenta etapa de reconstrucción.

Los incendios de Altadena y Palisades, han sido considerados el primero y el segundo más destructivo de la historia de California al haber dejado en conjunto más de 16.000 estructuras devastadas, y convertirse en uno de los desastres más costosos de la historia de Estados Unidos.

Las llamas estallaron la mañana del 7 de enero en Pacific Palisades, un vecindario exclusivo al este de Malibú, conocido por albergar lujosas residencias de celebridades de Hollywood, y no fueron contenidas hasta después de 31 días.

Las investigaciones más recientes apuntan a que un pirómano de 29 años pudo haber sido el responsable de iniciar intencionalmente el siniestro, y el hombre, detenido en octubre, podría encarar una pena de 45 años en prisión.

Esa misma tarde, a unos 48 kilómetros de Palisades, en Altadena, ubicado al este del condado de Los Ángeles, inició el incendio Eaton, que en tan solo dos horas duplicó su tamaño. Este ardería por 24 días.

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Investigaciones en curso a nivel federal y de la empresa Southern California Edison (SCE) apuntan a que el fuego pudo haberse originado por chispas en líneas de transmisión eléctrica de alta tensión.

Pero la rapidez con la que se propagaron las llamas fue potenciada por los vientos de Santa Ana, corrientes de aire secas y fuertes típicas de esta época del año en el estado, así como por las condiciones de sequía en el sur de California, intensificadas por los efectos del calentamiento global.

En términos de destrucción, los incendios de 2025 solo son superados por el Camp Fire de 2018, que arrasó la ciudad de Paradise, destruyó más de 18.000 estructuras y dejó al menos 85 muertos; sin embargo, por el valor de los daños, los siniestros del año pasado se perfilan como los más costosos en la historia del estado.

A un año del desastre, la reconstrucción avanza a ritmos muy dispares entre las comunidades afectadas. Aunque las autoridades informan que el 100 % de los escombros ya fue retirado, el proceso administrativo para reconstruir viviendas presenta marcadas diferencias según la jurisdicción.

Datos estatales muestran que en zonas bajo administración directa del condado de Los Ángeles se han presentado 2.884 solicitudes de reconstrucción, de las cuales solo cerca del 40 % han recibido permisos. En contraste, la Ciudad de Los Ángeles —que incluye zonas como Pacific Palisades— ha autorizado casi la mitad de las 3.039 solicitudes tramitadas, evidenciando un avance más rápido que en otras localidades.

 En Malibu, una de las zonas más golpeadas, solo 22 permisos han sido emitidos hasta ahora de las 206 solicitudes y en Pasadena, que abarca la zona afectada por el Eaton, 23 de 66 solicitudes recibidas han sido aprobadas.

Pese a que el gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa Karen Bass han emitido órdenes ejecutivas y medidas para agilizar la tramitación de permisos y aliviar algunos requisitos ambientales para la reconstrucción, informes periodísticos señalan que solo unas diez viviendas han sido reconstruidas hasta ahora, una cifra mínima comparada con la magnitud de la destrucción.

Newsom solicitó al gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, más de 33.000 millones de dólares en ayuda federal para la recuperación de los incendios forestales de Los Ángeles, fondos destinados a apoyar la reconstrucción de viviendas, infraestructura crítica y pequeñas empresas, así como a facilitar centros de recuperación para los residentes afectados.

Hasta ahora, la solicitud no ha recibido respuesta del Congreso, pese a que el gobierno estatal destacan que la recuperación completa no será posible sin este respaldo federal.

La administración de California ha intensificado los proyectos de prevención de incendios forestales para abordar la realidad permanente de que la región permanece expuesta a incendios debido a su clima, vegetación y condiciones geográficas.

Entre estas medidas se incluyen la reducción de vegetación seca, la creación de cortafuegos estratégicos, y la implementación de quemas controladas o "incendios beneficiosos" en temporadas seguras.

Además, California está desarrollando normas conocidas como "Zona Cero", que buscan que los propietarios mantengan los primeros cinco pies alrededor de sus viviendas libres de vegetación inflamable, reduciendo la probabilidad de que brasas voladoras prendan fuego a las casas.

Estas medidas forman parte de un esfuerzo coordinado para que las viviendas nuevas o reconstruidas tras los incendios sean más seguras y menos vulnerables ante futuros siniestros.