Cachemira se congela bajo el "Chillai-Kalan", pero la falta de nieve amenaza sus recursos

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Srinagar (India), 7 ene (EFE).- La Cachemira india afronta desde este miércoles una ola de frío severa con temperaturas que podrían desplomarse hasta los -13°C, un escenario agravado por una inusual ausencia de nieve en plena fase crítica del invierno que amenaza ya el suministro de agua y electricidad en la región.

Las autoridades meteorológicas en Srinagar alertaron hoy que las condiciones de frío extremo persistirán al menos cuatro días. Se prevé que los termómetros en las llanuras del valle oscilen entre los -4°C y los -9°C, mientras que en las zonas de gran altitud el mercurio caerá drásticamente.

Sin embargo, el valle atraviesa el "Chillai-Kalan", el periodo de 40 días más crudo del calendario local, atrapado en una anomalía climática con heladas intensas pero sin el manto blanco que habitualmente recarga los acuíferos.

Los expertos atribuyen esta sequía a la debilidad de las "perturbaciones occidentales", los sistemas meteorológicos del Mediterráneo que históricamente traen la nieve al Himalaya.

"Aunque las temperaturas son lo suficientemente bajas para que nieve, la ausencia de sistemas portadores de humedad ha significado que las llanuras del valle permanezcan sin nieve hasta ahora en esta temporada", explicó a EFE un alto funcionario meteorológico.

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El pronóstico predice condiciones secas durante los próximos 10 días, sin sistemas climáticos importantes hasta al menos el 17 de enero.

Este miércoles, el destino turístico de Sonamarg se coronó como el punto más gélido de la región con -10,1°C. La famosa estación de esquí de Gulmarg registró -7,6°C, mientras que la capital de verano, Srinagar, marcó -1,6°C. En el sur del valle, Pahalgam registró -7,2°C, y Qazigund marcó una mínima de 0,1°C.

La nieve del "Chillai-Kalan" actúa como un depósito natural que, al derretirse, alimenta los ríos en primavera. Su ausencia ha provocado ya una caída en los niveles de agua, desatando temores de escasez potable.

La región, que depende de la energía hidroeléctrica, sufre un déficit agudizado por el bajo caudal de los ríos, lo que ha obligado a imponer largos cortes de luz en pleno pico de demanda invernal.