El país que deja Maduro tras su captura el sábado por Estados Unidos, en medio de ataques en Caracas y tres estados cercanos, enfrenta aún dificultades económicas, como una continua devaluación del bolívar -la moneda local- frente al dólar y un restringido poder adquisitivo, aun cuando las autoridades informan de un crecimiento sostenido desde 2021.
A continuación, cuatro claves de la economía venezolana en casi trece años de Maduro, desde abril de 2013:
El producto interno bruto (PIB) cayó de manera sostenida de 2014 a 2020, con un acumulado del 75 %, según estimaciones independientes, lo que se tradujo en una reducción del sector empresarial y de la capacidad utilizada de las compañías que se mantenían abiertas, en una escasez generalizada, un desplome del consumo y en el deterioro de la industria petrolera, el principal motor económico del país.
Expertos señalan como una de las principales causas a la corrupción, además de los controles de cambio y de precios implementados por Chávez en 2003 y las numerosas expropiaciones, y luego las sanciones de Estados Unidos y la pandemia. El economista Asdrúbal Oliveros dijo a EFE que la crisis entre 2014 y 2020 "es la peor" del país en "su historia desde la Guerra Federal", a mediados del siglo XIX.
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Según informes de organizaciones locales e internacionales, el colapso económico derivó en una "emergencia humanitaria compleja", caracterizada por hambre, desnutrición y escasez severa de alimentos, así como por el deterioro de instalaciones de salud y de educación.
Las autoridades afirman que la economía se mantiene en crecimiento desde el segundo trimestre de 2021 a pesar del "esquema de agresiones unilaterales" -como describen a las sanciones impuestas contra el país-, con una mejora en sectores como el petrolero, el comercio y la manufactura.
Desde 2012, un año antes del ascenso al poder de Maduro, hasta 2020, la producción petrolera cayó un 80 %, de 2,80 millones de barriles por día (bpd) a 557.000 bpd en 2020, según cifras oficiales.
En 2020, el país con las mayores reservas probadas de crudo del mundo enfrentó una grave escasez de gasolina que el Gobierno, que culpaba a las sanciones petroleras de EE.UU., solventó con combustible iraní. Maduro también aumentó el precio de este recurso, hasta entonces subsidiado, a 0,50 dólares el litro.
A partir de 2021, la producción empezó a recuperarse, con un promedio de 636.000 bpd ese año, proceso en el que influyó el alivio de las sanciones por parte del entonces presidente estadounidense Joe Biden (2021-2025), lo que permitió la firma de acuerdos entre Caracas y petroleras como la norteamericana Chevron y la española Repsol.
En enero de 2025, Venezuela -que en 1998, un año antes de que el chavismo llegara al poder, produjo 3,1 millones de bpd- superó el millón de barriles por primera vez desde junio de 2019, al bombear 1.031.000 bpd, y desde entonces aumentó un 10,7 %, hasta 1.142.000 bpd en noviembre, según cifras oficiales.
Desde finales de 2017 y por cuatro años, Venezuela vivió una crisis hiperinflacionaria, con tasas de 130.060 % en 2018, de 9.585,5 % en 2019, de 2.959,8 % en 2020 y de 686,4 % en 2021, según el Banco Central. Oliveros señaló que "es la segunda hiperinflación documentada de mayor duración".
Durante ese período, el país adoptó, de manera no oficial, el dólar, ante la mirada complaciente del Gobierno, que también empezó a usar la divisa como referencia para el cobro de la gasolina y para el pago de bonificaciones a empleados públicos.
Expertos aseguran que las autoridades habían logrado reducir la inflación con una estrategia enfocada en estabilizar el precio del dólar, principal referencia en el país para cotizar bienes y servicios.
Tras varios meses estable en 2024, la cotización del dólar volvió a aumentar de manera continua a partir de octubre de ese año, lo que, según especialistas, ha provocado un incremento de los precios.
De las tres reconversiones que ha hecho el chavismo, dos fueron bajo el Gobierno de Maduro: una en 2018, cuando las autoridades suprimieron cinco ceros a la moneda nacional, y otra en 2021, cuando le quitaron seis, para un total de 14 ceros eliminados, incluyendo los tres de la reforma de Chávez de 2008.
Pese a estas medidas, persistió la devaluación del bolívar, en detrimento de los trabajadores que cobran en moneda local -los más excluidos del proceso de dolarización-, aun cuando Maduro aumentó más de treinta veces el salario mínimo.
Hoy, ese sueldo base equivale a unos 42 centavos de dólar al mes, según la tasa de cambio oficial, lo que no alcanza para comprar ni un pan.
En los últimos años, el Ejecutivo ha centrado su política salarial en el pago de dos bonificaciones que no tienen incidencia en beneficios laborales y que suman 160 dólares, pagados en bolívares a la tasa vigente.
