Según un comunicado, la madre es Mafuko, una gorila nacida el 23 de mayo de 2003, y el alumbramiento -el primero registrado en Virunga en lo que llevamos de 2026- eleva a 59 los miembros de la familia bautizada como Bageni, la más numerosa del parque.
Se trata de dos gorilas macho que se encontraban en buen estado cuando fueron identificados el pasado 3 de enero por los rastreadores dedicados a monitorear la salud de los gorilas.
"Los nacimientos de gemelos entre gorilas de montaña son poco frecuentes y presentan desafíos adicionales, especialmente durante los primeros meses, cuando las crías dependen completamente de su madre para alimentarse y desplazarse", alertó Virunga, al compartir una imagen de Mafuko con los dos pequeños arropados en sus brazos.
"Tras el nacimiento, se implementarán medidas adicionales de vigilancia y protección para observar de cerca a los gemelos y promover su salud y supervivencia durante este periodo crítico", añadió.
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Tras el asesinato de su madre -la abuela de los gemelos- por hombres armados en 2007, Mafuko permaneció junto a su hermana Tumaini en la familia Kabirizi, en la que nació originalmente, detalló el parque.
Pero, en enero de 2013, cuando el grupo Kabirizi se dividió, Mafuko se unió a Bageni, en la que también se incorporaría tres años más tarde su hermana, tras una interacción entre ambas familias.
Actualmente, esta madre gorila tiene 22 años y ha dado a luz a siete hijos, incluyendo otra pareja de gemelos en 2016, que fallecieron solo una semana después de nacer.
"El nacimiento de estos gemelos representa un acontecimiento importante para la dinámica familiar de los Bageni y para los constantes esfuerzos de conservación que apoyan el crecimiento continuo de la población de gorilas de montaña en peligro de extinción en el Parque Nacional de Virunga", destacó el comunicado.
Fundado en 1925, Virunga, uno de los pocos destinos turísticos de la RDC y Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1979, acoge a una cuarta parte de la población mundial de los gorilas de montaña, una especie en peligro de extinción.
Con una superficie de unos 7.800 kilómetros cuadrados en el valle del Rift Albertino y fronterizo con Ruanda y Uganda, el parque cumplió en 2025 cien años, pese a desafíos como el conflicto de los grupos armados, la deforestación o la caza furtiva.
El este de la RDC lleva años sumido en la violencia alimentada por milicias rebeldes y los ataques de soldados del Ejército, pese a la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco).
Estos grupos rebeldes controlan gran parte del parque, pugnan por sus ricos recursos naturales (minerales, carbón, madera, pesca, caza furtiva), que generan millones de dólares, y su violencia ha acelerado la pérdida de masa forestal.
