Aunque la treintena de miembros de la coalición han acordado sobre el papel aportar contribuciones a una fuerza multinacional en Ucrania y otras garantías de seguridad una vez haya un alto el fuego creíble, en la práctica los detalles exactos siguen siendo desconocidos.
En particular, Ucrania aún no sabe si los garantes estarían dispuestos a enfrentarse directamente con las fuerzas rusas si Moscú reanudara los ataques tras un hipotético acuerdo de paz.
"He formulado precisamente esta pregunta a todos nuestros socios. Y aún no he recibido una respuesta clara e inequívoca", dijo Zelenski a periodistas ucranianos el miércoles de camino a Chipre.
En paralelo, en París su equipo negociador continuaba las conversaciones con asesores de Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Polonia y Turquía, así como de la OTAN, la Comisión Europea y del Consejo Europeo, y con los emisarios de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner.
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Por un lado, las declaraciones hechas en París han sido "alentadoras", señaló el analista político Vitalí Portnikov, en especial la aceptación de "responsabilidad" del canciller alemán, Friedrich Merz, por la seguridad europea, después de que éste no anunciara el envío de soldados a Ucrania, pero sí a un país vecino.
A juicio del politólogo Vadim Denisenko, el resultado clave de la cumbre es que Europa se compromete a mantener un Ejército ucraniano fuerte a través de financiación, armas, logística y entrenamiento.
"Europa no ve su seguridad frente a Rusia sin nosotros. Si mañana hay una guerra en Europa, solo las Fuerzas Armadas de Ucrania podrían protegerla", subrayó, y opinó que la presencia de fuerzas europeas en Ucrania es "secundaria" en este sentido.
Ningún líder extranjero prometería abiertamente luchar contra Rusia debido al rechazo político interno en sus respectivos países, explicó a EFE Oleksí Melnik, analista de seguridad internacional del Centro Razumkov y exasesor del Ministerio de Defensa.
"Por ahora, está absolutamente claro que todas las posibles garantías solo serían factibles después de un alto el fuego estable", recalcó, si bien existe un consenso en Ucrania de que las garantías por sí solas harían poco para obligar a Rusia a deponer las armas.
En opinión de Portnikov, Rusia buscará prolongar la guerra a mayor o menor intensidad "indefinidamente", por lo que las garantías de seguridad se quedarían en agua de borrajas, al igual que los planes de cooperación económica al ahuyentar a los inversores y mantener fuera del país a millones de desplazados.
Para Ucrania fue alentador que en la cumbre de París se constatara un ligero cambio en el enfoque de EE. UU., cuando Witkoff reconoció que el esfuerzo diplomático actual podría no ser suficiente para lograr la paz.
Por ahora, sin embargo, parece que Estados Unidos cree que la paz puede asegurarse al extraer a Ucrania suficientes concesiones ante Rusia, mientras que Europa espera que esto también convenza a Moscú de tener que aceptar tropas de países de la OTAN en Ucrania, a pesar de sus objeciones anteriores, señaló el analista.
"Ucrania no se esconde ante las cuestiones más difíciles y nunca será un obstáculo para la paz", aseveró este miércoles Zelenski, quien reiteró la necesidad de más presión contra Rusia.
Según afirmó, estaba previsto que las negociaciones ucraniano-estadounidenses abordasen en París en particular "las cuestiones más difíciles" del plan de paz de 20 puntos: las demandas territoriales rusas en la región ucraniana de Donbás y el futuro de la planta nuclear de Zaporiyia, ocupada por Rusia.
También dio instrucciones a su equipo para abordar posibles formatos de reuniones de líderes entre Ucrania, otros Estados europeos y EE.UU., mientras que su jefe de gabinete, Kirilo Budánov, prometió este miércoles que se protegerán los "intereses" de Ucrania.
Las negociaciones generan inquietud en Ucrania, donde el 74 % de la población cree que la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, perjudica los intereses ucranianos, según una encuesta publicada hoy por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev.
"Hay algunas concesiones que podemos hacer, pero debemos sopesarlo todo con mucho cuidado. El precio pagado para contener a Rusia ha sido enorme y debemos respetar el sacrificio de los miles de muertos y heridos de por vida", dijo a EFE Galina Philipchuk, historiadora de Leópolis cuyo esposo, un soldado voluntario, murió en combate hace dos años.
