Unos cuarenta tractores lograron sortear, burlar y a veces forzar los controles policiales este jueves y entrar en la capital en una manifestación, que, pese a ser "ilegal", el ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, decidió "no dispersar".
Nuñez precisó, en una declaración a la prensa, que se registraron 67 acciones en 39 departamentos protagonizadas por 2.200 agricultores y 625 tractores, con cortes temporales en el acceso a autopistas, a varios centros logísticos y a depósitos de combustible. Además, se produjeron once arrestos fuera de París y se impusieron 605 multas.
El que fuera prefecto de Policía de París señaló que los responsables de su antiguo departamento negociaban a última hora de la tarde la salida "de forma pacífica" de los manifestantes en la capital francesa, a la que habían accedido a través de la Porte d'Auteuil (suroeste) y donde quedaban a última hora de la tarde una quincena de tractores en el Arco del Triunfo y otros tantos frente a la Asamblea Nacional.
Llegar a la Asamblea Nacional era "un gesto simbólico", según Edouard Legras, vicepresidente del sindicato agrícola cercano a la extrema derecha Coordinadora Rural, mientras que su copresidente, Bertrand Venteau, lamentó que "el Mercosur es un hecho consumado" y cualquier retoque posterior, en su opinión, es "pura palabrería".
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"Si no se anuncia nada esta noche, es imposible que nuestros agricultores se marchen", advirtió José Pérez, presidente de la Coordinadora Rural de Lot-et-Garonne. Según Pérez, la reunión con la ministra de Agricultura, Annie Genevard, "no muy positiva".
El anuncio que se esperaba llegó a última hora de esta tarde por boca del presidente francés, Emmanuel Macron, quien afirmó, sin sorpresa, que Francia votará mañana en contra del acuerdo de asociación con el Mercosur, que debería rubricar el lunes próximo en Asunción la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, con los dirigentes de los países del Mercosur: Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay.
Francia ha liderado a un grupo de países de la UE para lograr una minoría de bloqueo, con Polonia, Hungría, Austria e Italia, pero Roma parece dispuesta ahora ha unirse al bando pro-Mercosur, junto con Alemania, Países Bajos, España y los países escandinavos.
En un comunicado, Macron advirtió de que la más que probable firma del pacto por parte de la UE "no es el fin de esta historia" y prometió que "seguirá luchando" para que Bruselas "ponga en marcha" las medidas que ha prometido "para proteger" a los agricultores.
Es decir, las llamadas 'cláusulas espejo' para que los productos del Mercosur cumplan con las normas sanitarias y ambientales de la UE; las salvaguardas, un mecanismo de freno si las importaciones masivas hundiesen los precios en el club comunitario; así como los controles.
Si mañana recibe la luz verde de los Veintisiete, queda aún la carta del Parlamento Europeo, que puede votar en contra del pacto o llevarlo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).
"Nada garantiza que el Parlamento Europeo respalde este acuerdo", recalcó la ministra de Agricultura francesa a la televisión BFMTV.
Para llevar la presión a los europarlamentarios, el sindicato mayoritario francés, la FNSEA, y sus asociados, los Jóvenes Agricultores, convocaron hoy una manifestación ante la sede de Eurocámara en Estrasburgo el próximo 20 de enero.
Este sindicato estuvo al margen de las manifestaciones ilegales de hoy, convocadas por la Coordinadora Rural, cercana a la extrema derecha, que se escindió hace años de la FNSEA.
El tercer sindicato es la Confederación Campesina, de tinte ecologista.
Todos se oponen de forma tajante al acuerdo UE-Mercosur, pero estas protestas han puesto de manifiesto sus profundas divisiones.
