Brasil indemnizará a los hijos de un periodista asesinado durante la dictadura

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São Paulo, 13 ene (EFE).- El Estado brasileño indemnizará a los hijos del periodista Vladimir Herzog, asesinado durante la dictadura militar (1964-1985) y una de las víctimas más conocidas de la represión de esa época, informó este martes el Gobierno en un comunicado.

Ivo y André Herzog, reconocidos como "amnistiados políticos" tras la decisión, recibirán 100.000 reales cada uno (unos 18.000 dólares o 16.000 euros), además de un pedido de disculpas oficial por parte de las autoridades.

El Instituto Vladimir Herzog, que vela por el legado del periodista, celebró en un comunicado el anuncio del Gobierno como un "paso esencial en el proceso de reparación por las graves violaciones cometidas durante la dictadura".

La organización destacó que el pedido de disculpas oficial reconoce que la violencia política deja "marcas profundas e intergeneracionales" y que, en el caso del asesinato del comunicador, las consecuencias "se extendieron por décadas sobre la familia".

En 2024, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva otorgó reconocimientos similares a la viuda de Herzog, Clarice, quien luchó durante toda su vida en búsqueda de justicia.

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A principios de 2023, poco después de tomar posesión, Lula rescató la Comisión de Amnistía, la encargada de analizar los casos de perseguidos políticos, después de que atravesara unos años de parálisis durante el mandato del ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), defensor de la dictadura.

Herzog, nacido en la antigua Yugoslavia y naturalizado brasileño, era uno de los responsables de la cadena pública TV Cultura cuando, en 1975, fue convocado por los militares para prestar declaración sobre sus vínculos con el Partido Comunista Brasileño.

Tras comparecer a un centro de interrogatorios en la ciudad de São Paulo, fue detenido, torturado y asesinado.

La dictadura afirmó que el periodista se había suicidado y divulgó imágenes en las que este aparecía con una soga al cuello, pero con los pies tocando el suelo.

El asesinato provocó una ola de indignación y desembocó en una de las primeras grandes manifestaciones contra la dictadura militar, que terminó en 1985 tras la celebración de elecciones democráticas indirectas.