Son los resultados de un estudio publicados en Nature Geosciencie y liderado por la Universidad de Amberes (Bélgica), el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) de Cerdanyola del Vallès (Barcelona) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) español.
Según ha informado el CREAF, esta aportación de fósforo podría compensar parcialmente la pérdida de carbono provocada por los incendios y la deforestación, porque es un nutriente 'clave' para el crecimiento de los árboles.
En esta línea, el coautor de la investigación, Adrià Descals, ha explicado que "cuando llega un aporte adicional de fósforo a través del humo aumenta la fotosíntesis y el crecimiento de las hojas y permite a los árboles aprovechar mejor la luz solar y capturar más carbono atmosférico".
En concreto, cada miligramo adicional de fósforo por metro cuadrado se traduce en un incremento anual de 7,4 gramos de carbono almacenado.
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Como el Amazonas es inmenso, este efecto se traduce en cantidades de carbono muy relevantes, si bien no llega a compensar completamente las emisiones ni las pérdidas ecológicas asociadas a los incendios y a la deforestación", ha aclarado Descals.
Según el equipo de investigadores, los resultados ayudarán a predecir mejor la capacidad de los bosques tropicales para almacenar carbono en un contexto de cambio climático y permitirán identificar que las zonas de selva intacta que reciben más humo presentan una productividad más elevada.
Asimismo, cada miligramo adicional de fósforo por metro cuadrado se traduce en un incremento anual de 7,4 gramos de carbono almacenado, "aunque no llega a compensar completamente las emisiones ni las pérdidas ecológicas asociadas a los incendios y a la deforestación", ha aclarado Descals.
En este sentido, que haya esta aportación de fósforo no significa que los incendios forestales sean buenos para la selva, han subrayado los investigadores.
La mayoría de los incendios se concentran en el conocido como 'arco de la deforestación', la zona sur del Amazonas, donde la tala y el uso del fuego para convertir el bosque en tierras agrícolas se intensifican durante la estación seca.
Según los resultados, con el viento, el humo viaja miles de kilómetros desde esta región hasta el interior de la selva intacta.
Los aerosoles que contiene el humo, que entre otros compuestos incluyen fósforo, se depositan sobre el bosque a través de la lluvia y las cenizas que cubren el suelo, y son absorbidos por las raíces y las hojas.
Así se ha observado tras combinar los datos obtenidos durante 20 años por satélites (2001-2021), incluidos los indicadores directos de la actividad fotosintética de la vegetación, con mediciones de cambio y modelos atmosféricos que simulan el transporte del humo a largas distancias.
"Estos resultados son cruciales para mejorar los modelos climáticos. Si queremos predecir con precisión cómo los bosques tropicales frenarán el calentamiento global, debemos tener en cuenta factores invisibles como el transporte de nutrientes a través del humo", ha explicado el investigador del CSIC en el CREAF y coautor del estudio, Josep Peñuelas.
