De acuerdo a los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la tasa anual registrada en 2025 es la menor desde 2017, cuando la inflación fue del 24,8 %, y supone una importante desaceleración desde los niveles del 211,4 % en 2023 y del 117,8 % en 2024.
"Este retroceso no solo es significativo por su magnitud, sino que adquiere una relevancia histórica particular: la última vez que la economía argentina encadenó dos años consecutivos de caída en la tasa de inflación anual fue entre 2007 y 2009", destacó en un informe Maximiliano Gutiérrez, responsable del área Monetaria-Cambiaria de la Fundación Mediterránea.
Pese a la notable desaceleración, la inflación en Argentina está todavía muy lejos del promedio mundial, del 4,2 % en 2025, de acuerdo a las más recientes proyecciones del Fondo Monetario Internacional.
Según los datos del Indec difundidos este martes, en el último mes de 2025 los precios al consumidor crecieron el 2,8 % en comparación con noviembre, mes en el que la tasa de variación mensual había sido del 2,5 %.
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Este dato -que estuvo por arriba de los pronósticos de los consultores privados- evidencia que Argentina encadenó en diciembre cuatro meses consecutivos de aceleración en la tasa mensual de inflación.
"En el último trimestre del año, la inflación mostró niveles elevados. Sin embargo, esperamos que de enero en adelante la inflación comience a bajar nuevamente consolidando el proceso de desinflación producto del equilibrio fiscal", indicó a EFE Iván Cachanosky, economista jefe en la fundación Libertad y Progreso.
Tras la súbita devaluación del peso argentino dispuesta en diciembre de 2023 por el Gobierno de Javier Milei apenas iniciado su mandato y el impacto de sus primeras medidas ultraliberales, la inflación se disparó hasta una tasa mensual del 25,5 % en el último mes de 2023 y una variación interanual del 289,4 % en abril de 2024.
Pero a mediados de 2024 los precios iniciaron una tendencia descendente en Argentina, como resultado de una férrea disciplina fiscal y monetaria -que se mantiene- y un derrumbe del consumo que aplastó la demanda.
Durante 2025, la evolución mensual de la inflación fue fluctuante: la tasa tocó un pico del 3,7 % en marzo y un piso del 1,5 % en mayo, para volver a acelerar luego a tasas mensuales superiores al 2 % desde septiembre, en medio de alta volatilidad cambiaria y crecientes tensiones financieras en la antesala de los comicios legislativos nacionales del 26 de octubre.
Gutiérrez observó que "un proceso de desinflación nunca es lineal" sino que, por el contrario, presenta "dinámicas donde acelera algunos meses y luego retoma el sendero a la baja".
"En este sentido, no se puede omitir que los meses de septiembre y octubre estuvieron atravesados por una profunda incertidumbre política, condicionando la evolución de los precios en el último trimestre", apuntó el experto.
Los más recientes pronósticos privados que recaba mensualmente el Banco Central argentino apuntan a que la inflación acumulará en 2026 un alza del 20,1 %.
Esa tasa duplica la variación del 10,1 % que el Gobierno de Milei incluyó al diseñar el Presupuesto para este año, pero hay otras proyecciones privadas que abonan el optimismo oficial.
"La inflación podría llegar a ser del 1% mensual para julio o agosto del 2026 y estimamos una inflación anual para este año de alrededor del 15 %", indicó Cachanosky.
