Durante el periodo de julio de 2024 a diciembre de 2025 del gobierno laborista de Keir Starmer, las redadas de los agentes de inmigración a negocios sospechosos de emplear trabajadores sin permiso crecieron un 77 %, con más de 17.400 inspecciones en todo el país.
Como resultado, se registraron 1.726 devoluciones de trabajadores irregulares a sus lugares de origen, un aumento del 35 % respecto al período anterior, indicó el ministerio en un comunicado.
Los locales inspeccionados incluían restaurantes, salones de manicura, barberías y lavaderos de coches, donde se detectó la presencia de empleados sin documentación legal de nacionalidades como vietnamita, rumana, etíope, jordana o china.
En paralelo, Interior informó de que entre el 1 de julio de 2024 y el 31 de octubre de 2025 se registraron 48.560 devoluciones de extranjeros sin estatus legal, tanto forzosas como voluntarias, un incremento del 23 % respecto a las 39.510 registradas en el período anterior.
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Estas cifras incluyen no solo a los arrestados por trabajo ilegal sino a cualquier persona sin permiso de residencia, y resultan del endurecimiento por parte del Ejecutivo de la estrategia para combatir la inmigración ilegal.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, declaró que ha aumentado la actividad de control "al nivel más alto de la historia británica, para que los migrantes irregulares en la economía negra no tengan dónde esconderse".
"No escatimaré esfuerzos para restablecer el orden y el control en nuestras fronteras", afirmó Mahmood, que aspira a reducir las cifras de inmigrantes antes de las elecciones municipales parciales y autonómicas del próximo 7 de mayo, en las que la inmigración se adivina como uno de los grandes temas que protagonizarán la campaña.
Como parte de su plan para combatir la inmigración tanto legal como ilegal, el Gobierno laborista anunció el año pasado medidas como la restricción del acceso a visados y la ampliación de 5 a 10 años del plazo para obtener la residencia permanente en la mayoría de los casos, así como un endurecimiento de las condiciones para recibir asilo político.
Al mismo tiempo, firmó un acuerdo con Francia de repatriación recíproca de las personas que llegan irregularmente desde allí a Inglaterra en bote por el canal de la Mancha, la ruta más visible y denunciada en los medios de comunicación.
