Los apresados son cuatro ciudadanos turcos, un húngaro y un serbio. El resto de detenidos era de origen indio y todos ellos quedaron en libertad provisional, a petición de la Fiscalía Antidroga, con medidas cautelares al haber indicios de que hubieran sido coaccionados con un arma para cargar la droga en la embarcación, informaron a EFE fuentes jurídicas.
No obstante, el magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama les impuso también la obligación de comparecer todos los lunes en el juzgado más próximo a su residencia, la retención de sus pasaportes, la prohibición de su salida del territorio nacional y la notificación de un domicilio en España en el que recibir comunicaciones.
A los seis enviados a prisión se les imputan hechos constitutivos de delitos contra la salud pública, por tráfico de sustancias o productos que causan grave daño a la salud, algo de extrema gravedad por ser la cantidad incautada notablemente superior a la considerada como de notoria importancia.
También se les acusaron de delitos por el empleo de embarcación como medio de transporte específico, y realizados con pertenencia a una organización delictiva y, a uno de ellos, un delito de tenencia ilícita de armas, lo que le habría servido para amenazar a los siete tripulantes que quedaron en libertad.
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El buque 'United S', con bandera de Camerún, fue abordado en el Atlántico por agentes de grupo de operaciones especiales de la Policía española (GEO) en una operación en la que también intervino la Armada Española y contó con la colaboración de la agencia antidroga estadounidense (DEA).
La embarcación, que fue abordada en el océano Atlántico en la denominada operación 'Marea Blanca', pretendía transportar la cocaína desde Sudamérica hacia Europa.
La relevancia de la operación se debe, según la Policía Nacional española, a dos razones: la cantidad de droga intervenida, casi diez toneladas, y a que la mercancía se la iban a repartir a varias organizaciones en alta mar.
De hecho, aproximadamente una tonelada de la cocaína estaba repartida en 37 fardos situados en la zona de estribor, dispuesta para su descarga inmediata.
La operación tuvo una dificultad añadida, pues el buque se quedó sin combustible y permaneció a la deriva casi 12 horas, por lo que tuvo que ser remolcado hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla de Tenerife, la mayor del archipiélago.
Esta operación supuso "un golpe contundente" a las redes internacionales dedicadas al tráfico marítimo de cocaína en el Atlántico, según destacó el lunes la Policía Nacional en una nota de prensa.
