La retórica de Trump hace de Groenlandia la primera pieza para el control del Ártico

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Nuuk (Groenlandia), 14 ene (EFE).- Donald Trump ha convertido a Groenlandia en el primer eslabón del conflicto a tres bandas que EE.UU., Rusia y China están disputando para controlar el Ártico, lo que puede colocar a la región en una crisis de consecuencias imprevisibles.

En Nuuk, la capital de Groenlandia, están alarmados por las declaraciones de los últimos días del presidente de Estados Unidos, en las que expresaba que se haría con el control del territorio “por las buenas o por las malas”.

Trump justificó las amenazas contra el territorio de un país aliado y socio de la OTAN para evitar que Rusia o China se apropien de Groenlandia.

La ministra de Recursos Naturales y Empresas de Groenlandia, Naaja Nathanielsen, explicó el martes que las declaraciones de Trump están causando una gran preocupación entre los groenlandeses hasta el punto de que la población está ansiosa y tiene hasta problemas para dormir.

Lo que los alrededor de 57.000 habitantes de la gigantesca isla están experimentando es el inicio del conflicto entre tres gigantes, EE.UU., Rusia y China, por una región que todos consideran clave. Un conflicto que se extiende también al Ártico canadiense y ruso.

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Como señaló a EFE el aventurero ártico José Trejo, que desde 2011 pasa más de la mitad del año en Groenlandia y es uno de los principales expertos españoles de la región, no es la primera vez que EE.UU. ha intentado adquirir el territorio.

“Ya en 1868 hizo una propuesta de anexionarse Groenlandia, y la más clara fue con el presidente (Harry) Truman en 1946” cuando EE.UU. ofreció 100 millones de dólares en oro a Dinamarca, explicó.

Pero mucho ha cambiado desde aquellos dos intentos previos. En los últimos años, los tres países han desarrollado estrategias para el Ártico que señalan a la región como fundamental para su seguridad, ya sea militar, económica o ambas.

En 2020, el Instituto de Estudios Marítimos de Rusia desarrolló la estrategia rusa para el Ártico hasta 2035. El texto, que fue actualizado en 2023, subraya que la región es clave para su seguridad nacional y define sus objetivos como económicos, científicos y militares, entre otros.

El documento destaca que más del 80 % del gas natural y el 17 % del petróleo de Rusia se produce en la zona ártica; y la plataforma continental de Rusia en el Ártico, que se extiende hacia las aguas canadienses, contiene más de 85,1 billones de metros cúbicos de gas natural y sustanciales reservas estratégicas de recursos minerales.

Pero el documento, aunque señala “el aumento del potencial de conflicto en el Ártico que requiere el crecimiento constante de las capacidades de combate”, también insiste en la cooperación con el resto de los Estados árticos.

El estamento militar estadounidense se expresa en términos similares. La Estrategia Ártica que el Pentágono publicó en 2024, antes del retorno de Trump a la Casa Blanca, señala que EE.UU. “es una nación ártica, y la región es crítica para la defensa" de su territorio así como la protección de la soberanía nacional de EE.UU.

Y añade que los grandes cambios geopolíticos, desde la invasión rusa de Ucrania al aumento de la colaboración entre Moscú y Pekín, pasando por el cambio climático, hacen que la región sea cada vez “una avenida para la competición estratégica y EE.UU. debe estar listos para enfrentarse al desafío junto a aliados y socios”.

Para China, que aunque no es una nación ártica, publicó en 2018 su propia política ártica, el interés en la región se centra en la proyección de poder, la navegación cuando el hielo desaparezca y los recursos naturales.

Pero la afirmación de Trump de que las aguas groenlandesas están repletas de barcos y submarinos rusos, así como de navíos chinos, es cuestionada por los expertos que indican que Moscú está más interesada en el archipiélago noruego de Svalbard y que China se concentra en torno a las aguas de Alaska.

Trejo sí dijo que una vez vio un rompehielos ruso en uno de los fiordos del sur de la isla. Y añadió que si algo pueden temer los estadounidenses es la flota de estas embarcaciones en posesión de Rusia, sin parangón entre los países occidentales y que incluye varias unidades de propulsión nuclear que otorgan una significativa ventaja a Moscú en su proyección de poder en el Ártico.

Trump se ha quejado de que mientras que Rusia tiene decenas de rompehielos, Estados Unidos "solo tiene uno". Por ello, en octubre de 2025, Washington aprobó la compra de 11 rompehielos medios a Finlandia, en un acuerdo valorado en 6.100 millones de dólares, lo que permitirá a EE.UU. cumplir las ambiciones de Trump y ampliar sus capacidades en el codiciado Ártico.