“Los cubanos esperamos un cambio que nos beneficie. Hay que ver lo que hace Trump. Ojalá el pueblo no sufra las consecuencias de lo que pueda pasar y todo el cambio sea de una forma pacífica”, expresa a EFE un cubano en la céntrica calle Obispo, de La Habana Vieja.
Tras la captura estadounidense del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el pasado 3 de enero en Venezuela, Trump aseguró que la isla estaba en una situación de debilidad sin el respaldo económico de su histórico aliado y próxima a caer.
El republicano instó al Gobierno cubano a alcanzar “un acuerdo antes de que sea demasiado tarde” y declaró que los dirigentes "pueden permitir que el país tenga una economía real donde la gente prospere, o continuar con su "dictadura fallida", lo que llevará a un colapso sistémico y social”.
La respuesta de La Habana, además de negar cualquier contacto con Washington, ha sido esencialmente retórica, apelando a “defender” la “patria” con “hasta la última gota de sangre”, tal y como aseguró recientemente el presidente del país, Miguel Díaz-Canel.
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En medio de este ambiente de tensión, un habanero de 63 años que prefiere el anonimato, afirma que ha visto y vivido “bastante” en la isla y “no todo ha sido maravilla”. “Tiene que haber una apertura que nos beneficie a todos. ¿Por qué no puede haber varios partidos (políticos), tendencias políticas o varias formas de pensar?”, se pregunta.
Otros cubanos como Adonis López prefieren “estar tranquilos” y mantenerse “neutrales” en medio de este momento de tensión con Estados Unidos, uno de los mayores en décadas y marcado por la grave crisis económica, energética e incluso sanitaria en que está sumida la isla.
“La gente pide cambios (políticos) pero tienen que pensar en las consecuencias. Es mejor estar tranquilos, así como estamos, que no meterse en la balacera esa. Vestirse de verde ahora (en referencia a una guerra) es una locura, porque al final los que más sufrirán somos los de abajo”, considera este joven de 36 años.
A su lado se encuentra Dania Duque quien reclama también un “cambio”, pero matizó con que “cualquier cosa que pase, nuestro pueblo va a responder dando el paso al frente”.
Las reacciones de los entrevistados por EFE en un recorrido por la capital cubana abarcaron desde las más “patrióticas”, a tono con la retórica oficialista de “resistencia”, hasta quienes tildaron a Trump de “loco”.
“Ese hombre (Trump) está loco: piensa una cosa ahora y otra distinta a los cinco minutos. Lo que hace es amenazar, intimidar, pero eso no le vale de nada. Veo difícil que ellos (Estados Unidos) se metan aquí”, asegura Roberto Despaigne.
Un jubilado que vende cigarros cerca llamado Jorge Hernández también cree que el republicano está “loco”. “Estamos esperando a ver qué hace. Ese hombre está loco, si nosotros no nos metemos con nadie, ¿por qué forma eso?”.
Del otro lado, una señora que se declaró “revolucionaria”, pero prefirió no decir su nombre, aseguró a EFE que los Estados Unidos "siempre han intentado apoderarse de Cuba". "Pero siempre han chocado con nuestra resistencia, independientemente de todas las dificultades”, agrega.
“Pueden intentar hacer cualquier cosa, tienen la tecnología avanzada para ello, pudieran venir e incluso ganarnos una guerra. Pero no será así tan fácil: habrá una resistencia”, advierte.
Muy parecido se manifestó Raúl, un joven sentado en su bicitaxi (una bicicleta transformada que se usa de taxi) a las afueras del Capitolio Nacional: “Aquí no hay miedo. Si Cuba está en guerra hay que darle plomo a Estados Unidos, aunque sea una potencia grande”.
Miguel González, un barrendero de 66 años, no cree que el Gobierno de Estados Unidos "se atreva" a hacer en Cuba lo que hizo en Venezuela.
"No creo que se atreva a tanto porque las cosas son distintas. Aquí no se van a llevar a nadie", dijo en referencia a la captura de Maduro y su esposa.
Con un criterio similar y muy calmada, Leidy Santos, una vendedora ambulante de cigarrillos y periódicos en la calle San Rafael asegura a EFE que "no va a pasar nada", aunque reconoce que le pide a Dios "todos los días" para que todo "se mantenga igual".
