La organización con sede en Oslo indica en un comunicado que solo entre el 8 y 12 de enero se registraron al menos 3.379 muertes, incluidos manifestantes y al menos 121 miembros de las fuerzas estatales, cifra que calificó de "mínimo absoluto", ya que nuevos informes y testimonios "ilustran aún más la magnitud de la violencia".
Al menos 15 iraníes fallecidos por la represión tenían menos de 18 años, según IHRNGO, que afirma que el número de muertes verificado por sus fuentes desde el estallido de las protestas en diciembre se ha contabilizado en 15 provincias de la República Islámica.
Según datos recopilados por la organización, más de 10.000 personas han sido arrestadas desde que comenzaron las protestas.
La ciudad de Karaj, en la provincia de Alborz, ha sido escenario de una de las represiones más sangrientas, según la ONG.
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Varios testigos dijeron a IHRNGO que las fuerzas estatales en Karaj utilizaron ametralladoras pesadas DShK contra los manifestantes.
IHRNGO también ha recibido informes sobre una intensificación del despliegue de seguridad y la imposición de condiciones de ley marcial desde el atardecer hasta el amanecer en varias ciudades, particularmente en las regiones kurdas.
En Rasht, uno de los principales centros de las protestas, un testigo describió una represión generalizada y asesinatos de manifestantes.
Según el testimonio de un testigo en Rasht recogido por la ONG, un grupo de jóvenes manifestantes quedó atrapado en la zona del bazar, entre incendios y rodeado por las fuerzas de seguridad; alzaron las manos en señal de rendición, pero aun así fueron asesinados a tiros.
IHRNGO también ha recibido numerosos informes sobre personas heridas que fueron "rematadas", y testimonios que señalan que esto ocurrió tanto en las calles como en centros médicos.
