Los jóvenes de 2100 perderán hasta 10 años de buena vida sin freno al cambio climático

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Por el contrario, si se aplican ya políticas decididas que logren limitar a 1,5 grados centígrados el aumento de la temperatura del planeta, quienes vivan entonces disfrutarán de hasta 10 años más de vida de calidad, según los cálculos que acaba de publicar el Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA).

Con su estudio, este centro de investigación con sede en Viena no pone el foco en cómo el cambio climático afectará a la economía o incluso a cuántos años se vive, sino a cómo de bueno puede ser ese tiempo en función de si se actúa ya o no contra el cambio climático.

Por eso, el IIASA utiliza un indicador propio, el de 'Years of Good Life' (YoGL), que define como un buen año cuando alguien no vive en la pobreza absoluta, está libre de limitaciones cognitivas o físicas y está generalmente satisfecho con sus vidas.

"Utilizamos un modelo matemático dinámico que proyecta y analiza el futuro de las emisiones, la población y la producción económica. Todas estas conexiones aumentan o disminuyen el bienestar de las personas", explica a EFE Sibel Eker, una de las autoras del estudio, sobre el método para calcular cómo puede aumentar o disminuir la calidad de vida en función de si se actúa o no contra el cambio climático.

"En un escenario de optimismo climático, las mujeres y los hombres de 20 años ganan una media de 10,4 y 7,5 YoGL, respectivamente, para el año 2100, mientras que un escenario pesimista se reduce esa cifra en 8,5 y 11,3 años", resume el estudio.

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La salud sigue siendo el principal factor que afecta al bienestar, pero el cambio climático influye además negativamente en aspectos como la educación o la economía, que se contabilizan también al definir lo que es un año de buena vida.

Con todo, Eker aclara que esas cifras son una proyección y una media, y que la realidad puede ser diferente según los diferentes escenarios.

El mensaje principal del estudio es comparar las posibles evoluciones de las políticas climáticas situando el bienestar humano, y no solo factores económicos, en el centro de la toma de decisiones.

"Las mujeres ya están en una situación de desventaja, por eso tienen menos que perder y más que ganar", resume esta experta en análisis e ingeniería de sistemas y en ciencias sociales.

Respecto a la edad, el estudio del IIASA alerta de que las generaciones más jóvenes soportarán un mayor coste de calidad de vida a no ser que se tomen fuertes medidas de acción climática.