Los ultraortodoxos israelíes que sí quieren alistarse: "Ejército y Torá son compatibles"

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Jerusalén, 15 ene (EFE).- La histórica exención del servicio militar para jóvenes judíos ultraortodoxos ganó fuerza tras los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva en Gaza, como uno de los temas que más divide a la sociedad israelí, debido a la urgencia de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para seguir engrosando sus filas.

Sin embargo, un número muy residual de yeshivás, como la escuela talmúdica Mishmar HaTorah de Jerusalén, cree que es posible conciliar su dedicación a los textos sagrados judíos con servir en el Ejército.

Todos sus alumnos harán el servicio militar -de tres años para los hombres y dos para las mujeres- cuando acaben sus estudios religiosos, lo que supone una excepción en una sociedad ultraortodoxa liberada de esa obligación.

"El Ejército es compatible con la Torá. Hay que aplicarla a la vida real", aseguró este miércoles a EFE el rabino David Leibel, director académico de Mishmar HaTorah, desde la citada yeshivá.

En los últimos dos años, 70 estudiantes ultraortodoxos han pasado por esta yeshivá, que mantiene vínculos con las FDI, y que, actualmente, forma a otros 25 jóvenes para "unidades de combate" jaredíes (ultraortodoxas) pero "manteniendo unos muy altos estándares espirituales", dijo Leibel.

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Dentro del total de soldados que han proporcionado al Ejército israelí también se encuentra un segundo grupo que, de acuerdo al relato de la escuela, combinaron la Torá con formación en "alta tecnología y robótica" para sumarse finalmente a la Unidad 8200 de las FDI, especializada en labores de inteligencia.

Su enfoque, recalcó Leibel, es "puramente pragmático", pues, según él, Israel enfrenta "serias amenazas" en sus fronteras y "todos los enemigos deben ser enfrentados".

"No estamos cambiando nuestra ideología, solo nos preocupa nuestra sociedad. Los jaredíes (judíos ultraortodoxos) no somos sionistas y esto no va a cambiar", continuó Leibel, haciendo hincapié en que en su yeshivá, como en el resto, siguen defendiendo que la creación del Estado de Israel no debe llevarse a cabo hasta la llegada del Mesías que, según su creencia, aún no se ha producido.

Pero los datos revelan que la compatibilización del Ejército con la Torá es algo altamente excepcional en el país.

De 24.000 órdenes de reclutamiento emitidas desde julio de 2024, solo 1.212 jaredíes (en torno al 5 %) comenzaron el proceso para alistarse, según datos del Ejército israelí hasta finales de mayo de 2025.

Israel Shilo, director ejecutivo de Achvat Torah Movement -una red de yeshivás y comunidades a favor de servir en el Ejército-, y el rabino Benayahu Tvila, director de Educación en Mishmar HaTorah, explicaron a EFE que los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre les hicieron "cambiar de opinión" con respeto a las FDI.

"Me siento muy orgulloso de poder formar parte de las FDI, de hacer algo que de verdad aporte a este país. Estoy muy feliz por la oportunidad (...) Aquel día nos percatamos de que esa gente, relacionada con Hamás, son animales no humanos", comentó a EFE Hillel Nabeth, de 21 años y oriundo de Bnei Brak, la ciudad ultraortodoxa por antonomasia en Israel.

Como él, otros 24 compañeros asisten a clase en Mishmar HaTorah, donde decenas de tomos de la Torá conviven con pegatinas de caras de jóvenes que sirven en las FDI junto a eslóganes patriotas.

En esta escuela, lejos del hermetismo, las vestimentas tradicionales y el recelo a la tecnología que distingue a otros ultraortodoxos, las costumbres en la vestimenta son más laxas.

Este grupo de jóvenes porta kipá negra, pero casi ninguno luce los mechones rizados de tipo payot, visten zapatillas de marcas como Nike o New Balance y usan en su día a día aplicaciones como WhatsApp.

Shilo comentó, en este sentido, que estos jóvenes enfrentan "dos grandes riesgos": ser rechazados por sus allegados ultraortodoxos -incluidos sus padres- debido a su decisión de servir militarmente y perder su identidad una vez acceden al cuerpo militar fruto del contacto con reclutas no jaredíes.

"Están encabezando un proceso histórico, necesitamos que muchos más se sumen, pero es un proceso que a la larga tendrá éxito", aseguró Shilo.

Rupturas dentro del Gobierno de coalición de Benjamín Netanyahu, presupuestos estatales en el aire y manifestaciones masivas por parte de la inmensa mayoría de la comunidad ultraortodoxa israelí -pidiendo que se respete su dedicación exclusiva a estudiar la Torá y el Talmud- han corroído a un país que mira con recelo el posicionamiento militar de los jaredíes.

Líderes de esta yeshivá se afanan en demostrar que son parte de un "cambio" que beneficiará al Ejército israelí, pero incluso dentro de Mishmar HaTorah hay divisiones.

"Los chicos quieren alistarse, pero es algo imposible de acometer. No va a salir bien", sentenció en condición de anonimato uno de los trabajadores de esta escuela talmúdica a EFE al final de la visita.