Simonsen, a quien la pandemia le pilló en España cuando se preparaba para recorrer todo el país en automóvil, declaró en una entrevista con EFE en Nuuk que si tuviese la oportunidad de hablar directamente con el presidente estadounidense, la conversación "sería muy corta".
"Bueno, yo como he estado en Estados Unidos, respeto el oficio del presidente. Pero sería una conversación muy corta y le diría, con mis respetos, que ya pare por favor estas tonterías. Esto ya no funciona", explicó con una sonrisa a la vez que se mordía la lengua para contenerse.
Originario de Qaqortoq, la localidad más grande del sur de Groenlandia, Simonsen reconoce que la mayoría de la población tiene "miedo" a Trump, y que él en particular, que ha viajado por el mundo y ha vivido tres años en EE.UU. sabe de lo que es capaz el país norteamericano.
"Son sentimientos de miedo. Yo que he estado viajando un poco en el mundo y he vivido en Estados Unidos tres años en total, yo sé un poco cómo funciona el Gobierno allí y también su historia. Yo sé que no va a poder invadir mañana o el siguiente día. Hay un proceso legal para hacer las cosas", dijo.
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Pero añade que tras ver lo que pasó en Venezuela, con la captura de Nicolás Maduro y las amenazas de Trump de volver a atacar el país sudamericano si no se cumplían sus demandas, el miedo cundió en la población groenlandesa.
"Aquí tenían miedo. Hasta los niños. Cuando los padres tienen miedo, se transmite a los niños también. Ha sido bastante duro estos días para ellos también", continuó.
Lo único que parece haber tranquilizado algo a los groenlandeses es el frente común que han presentado en Washington los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia, y la solidaridad de otros países del mundo, especialmente los europeos.
"Estamos más tranquilos. Aquí en Nuuk la situación es un poco más tensa porque tienen instalaciones militares. El Comando Ártico está situado en medio de la ciudad y están un poco preocupados de que si (los estadounidenses) vienen, van a empezar (a atacar) ahí. Pero estamos ahora más tranquilos", señaló.
"El pueblo de Groenlandia agradece mucho este apoyo tan enorme que nos han ofrecido los países europeos. Se agradece mucho. Hasta el punto que hizo llorar a nuestra ministra (de Exteriores, Vivian Motzfeldt)", continuó.
Simonsen también destaca que lo que la presión y las amenazas estadounidenses también han conseguido unir a los partidos políticos groenlandeses, algo que no se había conseguido antes.
