Estas cifras fueron publicadas por la Comisión Central de Control Disciplinario (CCDI) del Partido Comunista de China (PCCh) y la Comisión Nacional de Supervisión, la agencia anticorrupción del país asiático.
"Durante el último año, la rigurosa campaña anticorrupción de China avanzó sin descanso, y las autoridades prometieron 'no detenerse ni retroceder' mientras mantenían su esfuerzo para erradicar la corrupción y la mala conducta", apuntó Xinhua.
Durante la quinta sesión plenaria de la CCDI, celebrada el pasado lunes en Pekín, el actual secretario general del PCCh y presidente de China, Xi Jinping, instó a "impulsar una autogobernanza integral y rigurosa" del Partido, con "estándares más altos y medidas más concretas".
El mandatario pidió "proseguir la lucha anticorrupción con mayor claridad y determinación", con el fin de "garantizar el cumplimiento de las metas y tareas" del decimoquinto plan quinquenal (2026-2030), en el que Pekín se ha marcado la autosuficiencia en materia tecnológica como una prioridad ante la guerra comercial con Estados Unidos.
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"La lucha contra la corrupción es una batalla decisiva que el Partido no puede perder", recalcó Xi, quien afirmó que la situación actual en este asunto es "grave y compleja", y que la labor de "eliminar el terreno fértil y las condiciones" que generan la corrupción "continúa siendo ardua".
Tras su llegada al poder en 2012, Xi puso en marcha una campaña anticorrupción en la que numerosos altos cargos han sido condenados por aceptar sobornos millonarios.
Si bien esta ofensiva, una de sus campañas estrella, ha destapado importantes casos de corrupción en el seno del PCCh, algunos críticos han apuntado a que también podría estar siendo utilizada para apartar a rivales o detractores políticos.
