La colorida danza del Toro Huaco brilla en festividades en el Pacífico de Nicaragua

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Diriamba (Nicaragua), 19 ene (EFE).- El nicaragüense Kenneth Alejandro Guzmán lleva 11 años participando como bailarín en el baile callejero del Toro Huaco en las fiestas patronales en honor a San Sebastián, en el Pacífico de Nicaragua, una promesa que comenzó en 2015 tras pedirle al santo que intercediera ante Dios por la salud de su madre, diagnosticada con ovario poliquístico.

"Tenía que bailar siete años, pero ya llevo 11 y aquí sigo”, contó Guzmán a EFE, quien explicó que su participación ahora es una mezcla de fe, agradecimiento y tradición.

"La fiesta de San Sebastián significa para mí fervor y herencia ancestral. Bailar y ver que todavía se interpretan (estas danzas) a pito y tambor, como el Toro Huaco, tiene un significado muy profundo", comentó.

Guzmán es uno de los cientos de nicaragüenses que este lunes tomaron las calles de Diriamba, 44 kilómetros al sur de Managua, para rendir homenaje a San Sebastián en una de las festividades patronales más antiguas y coloridas de Nicaragua, con más de 300 años de historia.

Las celebraciones se iniciaron con una misa y la tradicional “bajada” de la imagen del santo, que recorrió la ciudad acompañada por danzas que evocan la época colonial, entre ellas el Toro Huaco y El Güegüense, que acapararon la atención de promesantes, tradicionalistas y turistas.

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Las danzas destacan por la vestimenta colorida de los bailarines, quienes utilizan máscaras simulando ser los conquistadores europeos o de animales, trajes satinados de vivos colores, sombreros adornados con plumas de pavo real y chischiles (cascabeles) que marcan el ritmo de los pasos.

El Güegüense, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, es interpretado al son del pito, el tambor y el violín, combinando melodías lentas y rápidas que narran, con picardía e ingenio, la resistencia indígena durante la colonia.

El nicaragüense Ricardo Centeno, bailarín de El Güegüense desde hace una década, explicó a EFE que participar en estas fiestas es una forma de mantener viva una cultura milenaria.

“Tengo diez años de participar y siempre pido la intercesión de San Sebastián ante Dios para que nos conceda salud, que es lo más importante”, aseguró.

Las autoridades municipales esperan la llegada de miles de personas a lo largo de las fiestas, cuyo día principal es el 20 de enero, cuando se realiza el tradicional Tope de Santos, encuentro de las imágenes de San Sebastián, Santiago y San Marcos en el municipio de Dolores, entre las ciudades de Diriamba, Jinotepe y San Marcos, en el departamento de Carazo (Pacífico).

Dichas fiestas, que tienen más de tres siglos de antigüedad, según sus organizadores, culminarán el próximo 29 de enero e incluyen corridas de toros, celebraciones populares, misas, dianas, procesiones y bailes tradicionales en un ambiente de jolgorio, rebeldía y fe.