"Es un ataque sin precedentes", dice la UNRWA sobre la demolición israelí de su sede

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Jerusalén, 20 ene (EFE).- El portavoz de la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), Jonathan Fowler, calificó este martes de "un ataque sin precedentes" la demolición a manos de Israel de varios edificios de esta organización en su sede en Jerusalén Este, y dijo que debería ser "una señal de alarma".

"Se trata de un ataque sin precedentes contra la UNRWA y sus instalaciones, y también constituye una grave violación del derecho internacional y de los privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas", dijo Fowler en un mensaje de voz a EFE.

"Esto es una gran fuente de preocupación, ya que debería ser una señal de alarma: Lo que le ocurre hoy a la UNRWA puede ocurrirle a cualquier otra misión internacional o diplomática en todo el mundo. Esto tiene que terminar", recalcó.

Según su relato y el de fuentes de la gobernación de Jerusalén, pasadas las 7:00 (5:00 GMT) de esta mañana, un contingente de soldados y policías irrumpieron en la sede de la UNRWA en el barrio de Sheij Jarrah, en el ocupado Jerusalén Este, y tras expulsar a los guardias de seguridad dieron paso a una excavadora que comenzó a demoler las instalaciones.

EFE atestiguó en el lugar el destrozo a algunas de las instalaciones de UNRWA y una gran presencia de fuerzas de seguridad israelíes, que tienen acordonada la zona e impiden el acceso de la prensa al complejo.

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"El Estado de Israel es propietario del complejo (de la UNRWA) de Jerusalén donde opera actualmente la Autoridad de Tierras de Israel. Incluso antes de la aprobación de la legislación (vetando a este organismo) en enero de 2025, UNRWA-Hamás ya había cesado sus operaciones en este lugar", afirmó el Ministerio de Exteriores israelí en un comunicado justificando el asalto al complejo.

En el texto, el Gobierno israelí incide en que "el complejo no goza de inmunidad alguna" y que su confiscación se produce "de conformidad con el derecho israelí e internacional".

Estas palabras se basan en una reforma -de finales de diciembre de 2025- a la ley de 2024 por la que Israel había declarado a la UNRWA ilegal en el país, y según la cual la institución quedaba despojada de su inmunidad y privilegios, recogidos en la Ordenanza de las Naciones Unidas del 14 de diciembre de 1947.

Pese a ello, según Fowler, "Israel, al igual que todos los Estados miembros de la ONU, está obligado a proteger y respetar la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU, sin excepciones".

Las disposiciones recogidas en la 'Ordenanza de las Naciones Unidas sobre Inmunidades y Privilegios' de 1947 garantiza la inviolabilidad de los locales de la ONU contra el "allanamiento, requisa, confiscación y expropiación", así como la inmunidad de sus funcionarios a la hora de ser detenidos o juzgados por el desempeño de su actividad.

Esta convención también exime a los organismos de las Naciones Unidas de toda contribución fiscal directa y de restricciones de aduana para importar o exportar bienes de uso oficial o publicaciones, y obliga a los Estados miembros a facilitar las comunicaciones; algo también vetado para las instituciones gubernamentales israelíes.

Israel acusa a la UNRWA de tener vínculos con Hamás, aunque de momento solo ha presentado pruebas no concluyentes contra una decena de sus alrededor de 13.000 trabajadores en la Franja de Gaza.

Diplomáticos y voces críticas creen que el objetivo final de Israel con estas leyes es intentar deshacerse del estatuto de refugiados del que hoy gozan más de 5 millones de palestinos -contando a los descendientes de los 700.000 expulsados o que tuvieron que irse tras la guerra de 1948-; pese a que el desmantelamiento de la UNRWA no lo eliminaría.