"De media producimos unas cien al año de ese modelo, pero con esta publicidad vamos a tener que producir mil este año. Tenemos ya clientes que nos piden el mismo modelo", declaró a la emisora RTL Stefano Fulchir, el consejero delegado de iVision Tech, la empresa italiana propietaria del pequeño productor francés que las fabrica.
Las gafas de sol, que Macron ya portó la semana pasada durante su discurso de fin de año a las Fuerzas Armadas, han cobrado ahora una dimensión internacional que el propio presidente estadounidense, Donald Trump, comentó en su discurso: "Quiere hacerse el duro".
En realidad, como ya dijo el propio Macron, su único fin era ocultar el derrame que los servicios médicos del Elíseo han considerado menor, pero que sigue viéndose en el ojo del presidente francés.
De rebote, han puesto en el mapa la pequeña empresa Henry Jullien, que emplea a unas diez personas en Lons-le-Saunier, cerca de la frontera suiza, una de las pocas supervivientes que se mantienen en esta localidad que durante años albergó una importante producción óptica francesa.
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Pese a que muchos consideraron que se trataba de un célebre modelo estadounidense, en realidad son el 'Pacifico' de esta pequeña empresa que en 2023 compró el gigante italiano iVision Tech, pero que mantiene la totalidad de su producción en esa localidad situada en pleno macizo del Jura, en el Franco Condado.
Macron las compró en 2024 aunque en sus actos oficiales no se le había visto con ellas, lo que sorprendió a Fulchir cuando la pasada semana paseó con ellas puestas entre militares y aviones de guerra en la base de Istres, donde apeló a aumentar la capacidad de defensa de Francia en el actual contexto internacional.
Cuando se las quitó y mostró su ojo enrojecido por el derrame, Macron hizo una broma: "Es el ojo del tigre y, para quien no lo sepa, es un signo de determinación".
