La crisis involucró una serie de ataques coordinados por pandillas, que dejaron a una decena de policías muertos, otros varios heridos, y motines simultáneos en tres centros penales del país, donde los reclusos tomaron a varios rehenes.
Las autoridades guatemaltecas lograron la liberación de los retenidos y el control de las prisiones en menos de 24 horas, y el presidente guatemalteco, Bernador Arévalo de León, decretó el domingo un estado de sitio vigente por 30 días.
Arévalo de León afirmó este miércoles en una rueda de prensa que la nación vive un período de dolor, pero resaltó que su Administración ha tomado "decisiones firmes" con resultados inmediatos en el combate a las estructuras criminales.
"El Gobierno está haciendo su trabajo" y "ahora es necesario que el sistema de justicia responda y dé resultados", manifestó el mandatario, quien subrayó que las pandillas intentaron infundir terror mediante dichas acciones, pero "fracasaron".
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Arévalo destacó que se redujo a los amotinados en un operativo "limpio", sin ceder a demandas de "privilegios ilegales" para los reos en las cárceles.
"Tienen a un presidente y a un equipo dispuestos a tomar las decisiones que gobiernos anteriores no quisieron tomar", añadió.
Por su parte, Villeda, advirtió sobre la precariedad de los centros penales y su impacto en la seguridad nacional.
"Tenemos cárceles que no cumplen los estándares internacionales de seguridad y rehabilitación, son bombas de tiempo permanentes", enfatizó el funcionario, al explicar que no es posible generar estrategias de seguridad ciudadana sin el control previo de las prisiones.
Villeda detalló que los 23 centros penales del país tienen capacidad para 6.000 reos, pero albergan actualmente a 23.000 personas.
Por ello, calificó al Sistema Penitenciario como "la cenicienta del Estado" por la histórica escasez de recursos y anunció la construcción de dos nuevas cárceles.
El funcionario recalcó que el Ejecutivo no tiene "absolutamente nada que negociar" con grupos criminales como el Barrio 18, a quienes atribuyó los ataques que causaron la muerte de los 10 agentes de policía.
