Su desplazamiento "constituye un desarraigo sistemático cuyo objetivo es vaciar las tierras de sus propietarios, y un crimen de desplazamiento forzado cometido a plena vista del mundo", afirmó según la nota el dirigente de Hamás Mahmud Muradawi.
Según la ONG israelí pro derechos humanos B'Tselem, otras 26 familias beduinas abandonaron la comunidad ganadera el 8 de este enero, una semana después de que los colonos establecieran un nuevo puesto de avanzada a menos de 500 metros de sus hogares.
Muradawi advirtió, según el comunicado de Hamás, de que este tipo de acciones se repite de forma rutinaria en distintas gobernaciones de Cisjordania ocupada "mediante intimidaciones, confiscaciones de tierras, demoliciones y ataques reiterados, unido a la creación de nuevos asentamientos".
Asimismo, urgió a la comunidad internacional a que adopte sanciones disuasorias contra Israel para que detenga su política de asentamientos
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Según el diario israelí The Times of Israel la comunidad semi-nómada de Ras Ein el Auja, dedicada tradicionalmente a la ganadería, estaba formada originalmente por unas 700 personas de más de 100 familias que residían en la zona desde hace décadas.
La violencia de colonos israelíes en el territorio ocupado de Cisjordania consiste habitualmente en ataques contra palestinos, incendios de vehículos, incursiones en viviendas y el cercado de tierras de cultivo.
El mes de octubre de 2025 fue el más violento desde que la Agencia de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) comenzara a documentar en 2006 estas agresiones, con más de 260 ataques israelíes contra palestinos o un promedio de ocho incidentes por día, coincidiendo con la recogida de aceitunas.
Solo en 2025, al menos 242 palestinos (55 de ellos menores de edad), murieron por fuego israelí en Cisjordania ocupada y Jerusalén Este, mientras que la cifra asciende a unos 1.060 desde el 7 de octubre de 2023, incluidos más de 200 niños.
