Durante el encuentro con la subsecretaria general de la ONU, Rosemary DiCarlo, el ministro de Exteriores talibán, Amir Khan Muttaqi, subrayó la necesidad de levantar las restricciones bancarias y descongelar los activos afganos, al considerar que esta medida es imprescindible "no solo para apoyar al sector privado, sino también para facilitar la entrega de ayuda humanitaria", según un comunicado del Ministerio de Exteriores publicado en la red social X.
El documento añadió que ambas partes mantuvieron “debates exhaustivos sobre el compromiso y la coordinación entre el Emirato Islámico de Afganistán y las Naciones Unidas”.
El ministro talibán informó a la representante de la ONU sobre la situación política y de seguridad del país, los esfuerzos para lograr la estabilidad económica y la gestión del retorno de refugiados.
Asimismo, destacó las que calificó como medidas firmes contra la producción y el tráfico de narcóticos y advirtió de que no frenar el cultivo de drogas en la región tendría consecuencias negativas tanto para Afganistán como para otros países.
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Por su parte, DiCarlo elogió lo que describió como “avances positivos en Afganistán”, en particular la gestión del regreso de millones de migrantes y la transparencia en la distribución de la ayuda humanitaria. También calificó de “destacables” las medidas adoptadas contra los narcóticos y en el tratamiento de la adicción a las drogas.
La representante de la ONU se refirió además a la cooperación en el marco del Proceso de Doha, incluidos los grupos de trabajo sobre lucha antidroga y apoyo al sector privado, y consideró estos encuentros “beneficiosos para todas las partes”. También instó a reanudar la cooperación para restablecer la ayuda humanitaria actualmente suspendida fuera del país.
Ambas partes expresaron su deseo de celebrar más reuniones de este tipo y de ampliar las relaciones en el futuro, concluye el comunicado.
Desde su vuelta al poder en agosto de 2021, el gobierno talibán ha solicitado repetidamente el reconocimiento de la ONU, pero se ha encontrado con la negativa de la organización y de prácticamente toda la comunidad internacional, exceptuando a Rusia, que reconoció en julio al régimen fundamentalista como gobierno legítimo de Afganistán.
