El criadazgo, la vieja práctica que somete a niños a trabajo no remunerado en Paraguay

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Asunción, 26 ene (EFE).- Una antigua forma de trabajo infantil que promete remunerar con educación las horas de trabajo en el hogar, y que se extiende en Paraguay bajo el nombre de criadazgo, continúa vigente en el país suramericano pese a las denuncias de activistas, que llaman a poner fin a esta práctica que causa desarraigo en los menores.

Para la jefa del proyecto 'Criadas' de la ONG Global Infancia, Mónica Basualdo, el criadazgo es "una de las peores formas de trabajo infantil" que pueda existir, puesto que, consideró, causa vulneraciones a los niños víctimas de este sistema.

"Todo niño o niña tiene derecho a vivir con su familia, con su papá, con su mamá, todo lo que está asociado a eso, al cuidado, al afecto. Y eso tiene que ver con su desarrollo educativo total e integral", explicó Basualdo en una entrevista con EFE.

Según la ONG, que vela por los derechos de los niños en Paraguay, en el país había hasta 2011, al menos, 47.000 menores ejerciendo el trabajo infantil bajo la forma de criadazgo.

De este número, cerca del 80 % eran niñas que dejaron sus comunidades económicamente deprimidas con la esperanza de educarse y romper el ciclo de la pobreza, refirió Basualdo.

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Pero en muchos casos, los menores atravesaron por esta experiencia sin obtener el premio final de la educación.

"Lo que solemos identificar es que la mayoría sí va a la escuela, pero el problema es en qué condiciones, porque son niños que hacen tareas domésticas y llegan a la escuela con una situación de cansancio extremo, hay factores que hacen que su experiencia educativa sea deficitaria", dijo al respecto la coordinadora del proyecto 'Criadas', Gabriela Walder.

Por tanto, prosiguió la investigadora, la promesa de educación en muchos casos "no se cumple".

Según historiadores locales, el criadazgo se inició en el contexto de la Guerra de la Triple Alianza, un conflicto armado que enfrentó a Paraguay, entre 1864 y 1870, con Brasil, Argentina y Uruguay, y que diezmó la población masculina local.

La docente universitaria Tina Alvarenga, que fue criada en una residencia acomodada de la capital paraguaya, Asunción, entre sus 10 y 18 años, recordó a EFE que esta lucha provocó una severa escasez, producto de la falta de mano de obra en los campos, que dificultó que muchas madres pudieran entonces alimentar a sus hijos.

"La escasez fue tremenda", dijo la también coordinadora de MIPY, una ONG que articula y vela por los derechos de las mujeres indígenas de Paraguay.

Esto causó que "los más vulnerables" enviaran a sus hijos en búsqueda de mejores oportunidades a las casas de terceros, que muchas veces podían ser sus padrinos, madrinas, tías o algún pariente lejano, señaló Alvarenga.

"Sin embargo, los niños terminaban siendo tratados como trabajadores domésticos, con cargas y responsabilidades por encima de la edad que tenían o desde la experiencia y, finalmente no eran tratadas como hijas ni como hijos, porque no tenían las mismas condiciones ni el mismo trato", afirmó.

Además, continuó, en algunos casos hubo "mucho abuso, maltrato, violaciones de discriminación y de desprecios" que causaron heridas entre quienes estaban en condición de criadazgo.

"Esa desigualdad en el trato, la discriminación, el desprecio, el aislamiento, el desarraigo y la falta de vínculo hicieron que muchas de estas experiencias, de personas que han pasado por el criadazgo, nos demuestren que esta práctica en realidad vulnera todo tipo de derechos", dijo.

Como ejemplo, Alvarenga relató su caso particular: trabajaba desde muy temprano en un ambiente de aislamiento y falta de empatía. Al terminar sus labores, iba a la escuela. Luego regresaba para estudiar un par de horas y volver a las labores del hogar, que muchas veces cumplía incluso de madrugada, cuando hacía de enfermera de una mujer mayor.

Asimismo, apuntó que, en el Paraguay actual, "no hay excusa" para que se mantenga el criadazgo.

"Si antes hubo una excusa, que era la educación, hoy eso ya no existe. Hoy existen programas sociales, hoy existe la merienda escolar, el almuerzo escolar, los kits de educación (dotación de útiles escolares), cobertura educativa 100 %. Yo creo que hoy no hay excusa", aseveró.