En un comunicado, la Fiscalía indicó que recibió "luz verde para acusar formalmente al líder de la Iglesia Internacional de la Buenas Nuevas, Paul Nthenge Mackenzie, y a sus coacusados por la muerte de 52 personas en la finca Binzaro, en el condado de Kilifi", en el sureste de Kenia.
Esos cuerpos fueron exhumados el pasado año en los alrededores de la aldea de Kwa Binzaro, situada en la vasta finca boscosa de Chakama, en Kilifi.
Las investigaciones preliminares apuntaron a que estos hechos están vinculados con la llamada "masacre de Shakahola", en referencia al nombre del bosque también situado en Chakama, en el que los seguidores de la citada secta, incluidos muchos niños, ayunaron hasta la muerte tras ser convencidos por Mackenzie.
Las autoridades creen que algunas de las víctimas que sobrevivieron a esa tragedia no fueron plenamente aceptadas por sus familias o comunidades cuando regresaron, lo que las empujó a volver a la zona, pero esta vez todavía más en el interior del bosque.
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En un fallo emitido por la magistrada principal de la ciudad de Malindi (sureste), Joy Wesonga, la Fiscalía señaló este lunes que recibió "tiempo adicional para coordinar la presentación de todos los sospechosos, lo que allanó el camino para una declaración conjunta de culpabilidad programada para el 11 de febrero de 2026".
Mackenzie, recluido en prisión preventiva en la cárcel de máxima seguridad de Shimo la Tewa en la urbe de Mombasa (sureste), donde enfrenta cargos por asesinato, homicidio involuntario y radicalización, entre otros, comparecerá ante el tribunal en esa fecha.
Según el Ministerio Público, el predicador enfrentará "una serie de cargos graves, incluyendo participación en actividades delictivas organizadas bajo la Ley de Prevención del Crimen Organizado, radicalización y facilitación de actos terroristas bajo la Ley de Prevención del Terrorismo, y asesinato contrario al Código Penal".
La Fiscalía informó al tribunal de que sobre Mackenzie pesa la sospecha de "haber planeado y supervisado la comisión de los delitos, utilizando enseñanzas radicales y estructuras coordinadas para atraer a las víctimas a la remota finca de Binzaro".
En el caso de la "masacre de Shakahola", el líder de la secta ya se enfrenta, junto a sus coacusados, a cargos de terrorismo, asesinato de 191 niños y homicidio involuntario de al menos 238 personas.
Las autopsias realizadas tras el hallazgo de los cuerpos en fosas comunes en Shakahola mostraron que, además de los rastros de inanición en todos los cadáveres, algunos tenían también signos de estrangulamiento y asfixia.
