El narcoatlántico burla controles: transbordos en alta mar, narcosubmarinos y mezcla legal

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La Haya, 27 ene (EFE).- Las redes criminales que abastecen de cocaína a Europa están cambiando sus métodos para esquivar la presión policial: evitan los grandes puertos, recurren a transbordos en alta mar y a entregas a lanchas rápidas, emplean semisumergibles capaces de cruzar el Atlántico y “mezclan” la droga con materiales legales para hacerla casi indetectable.

Un informe de Europol publicado este martes, titulado Diversificación en los modos operativos del tráfico marítimo de cocaína, sostiene que el tráfico hacia Europa sigue creciendo a “niveles sin precedentes” y que el crimen organizado muestra una alta capacidad de adaptación para adelantarse a los controles policiales y portuarios.

Europol describe un “desplazamiento” del tráfico desde los grandes puertos comerciales hacia puertos más pequeños y rutas alternativas, tras el refuerzo de la seguridad en nodos históricamente claves como Amberes, Hamburgo y Róterdam. Los narcotraficantes, señala, alternan distintos métodos según el riesgo, lo que podría incluir también un mayor uso del transporte aéreo y de envíos postales.

El impulso de la Alianza Europea de Puertos -una cooperación público-privada lanzada en enero de 2024 para blindar los puertos frente al crimen organizado- ha hecho que las incautaciones en esos tres embarcaderos cayeran de forma significativa, lo que, recoge el informe, apunta a que el tráfico no desaparece, se desplaza.

Uno de los cambios más relevantes es el aumento de los transbordos en alta mar: grandes “buques nodriza” trasladan cocaína desde América Latina y la transfieren a embarcaciones más pequeñas frente a la costa de África Occidental, desde donde se envía a la UE continental o las islas Canarias.

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También se detectan rutas directas hacia España mediante lanchas rápidas capaces de operar lejos de la costa -hasta unas 100 millas náuticas- y durante largos periodos, con Andalucía y el río Guadalquivir como puntos clave de entrada y distribución, un itinerario que, según Europol, atrae nuevos criminales y eleva el riesgo de violencia que se asocia al control de grandes alijos.

El fenómeno no se limita al sur: Europol también menciona entregas y transbordos en el Atlántico Norte, el Canal de la Mancha y el estrecho de Kattegat, con casos de alijos dejados frente a Irlanda, incrementos en el Reino Unido y descargas en la costa danesa.

El informe subraya el uso creciente de semisumergibles diseñados específicamente para el tráfico de cocaína, cada vez más sofisticados y con mayor autonomía: si antes se asociaban a trayectos cortos en América Latina y Central, ahora aparecen en rutas transatlánticas.

Como ejemplo, cita la interceptación en marzo del año pasado de un semisumergible con unas 6,5 toneladas de cocaína cerca de las Azores, la mayor incautación de este tipo en la UE, y otro caso en la costa gallega con más de 3 toneladas.

Asimismo, Europol alerta de métodos que buscan neutralizar herramientas clásicas como escáneres, perros detectores y pruebas forenses: la cocaína se incorpora o se une químicamente a materiales como alimentos, plásticos, textiles o cartón, lo que requiere después laboratorios de extracción en Europa, y expertos a veces desplazados desde América Latina.

La agencia europea advierte de que estos métodos crean “puntos ciegos” en la vigilancia marítima y complican las investigaciones al romper la trazabilidad del transporte en contenedores.

La directora de Europol, Catherine De Bolle, advierte de que estas tácticas “plantean un reto significativo” y defiende una respuesta apoyada en alianzas internacionales.

Mientras, el comisario europeo de Asuntos Internos, Magnus Brunner, insiste en que, a medida que se estrecha el cerco, los traficantes buscan “formas cada vez más inventivas y diversas” de introducir cocaína en la UE.

La agencia subraya la necesidad de reforzar la vigilancia más allá de los grandes puertos -hacia pequeños puertos, zonas costeras y corredores de mar abierto- y adaptar las investigaciones financieras a transacciones más fragmentadas.

También reclama desplegar antes capacidades forenses y técnicas para detectar compartimentos ocultos, droga incorporada químicamente y laboratorios de extracción, además de mayor cooperación entre policía, aduanas, autoridades portuarias y sector privado para compartir datos operativos en tiempo real.

Europol cita operaciones recientes que ilustran este problema, como la operación “Sombra Negra”, con 101 detenidos y más de 10 toneladas de cocaína incautadas en la Península Ibérica, o una investigación internacional que permitió la incautación de 73 toneladas de droga vinculadas a una red con base en Ecuador.

De cara al futuro, Europol prevé que la alta producción en América Latina y el aumento del consumo en varios países de la UE mantendrán el mercado de la cocaína como uno de los más lucrativos, incentivando rutas aún más diversificadas y el uso de nuevas tecnologías, incluidos narcosubmarinos autónomos que podrían ya ser capaces de cruzar el Atlántico sin tripulación. EFE