“La destrucción es colosal y los trabajos de reconstrucción requieren de un largo tiempo para que el equipamiento vuelva a funcionar”, se lee en un comunicado de DTEK, la empresa privada propietaria de la infraestructura atacada.
El ataque ruso de anoche también provocó daños en el sistema energético en la región de Mikoláyiv, también en el sur de Ucrania y situada al este de Odesa.
“Anoche el enemigo atacó la región con drones Shahed 131/136 y con drones de imitación (de los drones de ataque) de varios tipos. El principal golpe fue dirigido a infraestructura energética”, dijo en sus redes sociales el gobernador de Mikoláyiv, Vitali Kim.
Según la empresa que opera la infraestructura afectada, el ataque ruso ha causado daños en un conducto de gas, dejando sin suministro a al menos una localidad.
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Mikoláyiv ya sufrió otro ataque parecido a la energía durante la noche del domingo al lunes.
En total, Rusia lanzó contra Ucrania en su último bombardeo -el de la noche del lunes al martes- 165 drones, de los que 135 pudieron ser interceptados por las defensas ucranianas en varias regiones del este, el centro, el norte y el sur del país.
Rusia ataca regularmente infraestructura energética de toda Ucrania, lo que obliga al país a racionar la electricidad con cortes programados de suministro para hacer frente al déficit provocado por la destrucción a manos de misiles y drones rusos de centrales y subestaciones eléctricas.
Desde el 9 de enero, Rusia ha lanzado varios ataques masivos que han empeorado la situación y han dejado sin luz, calefacción y agua corriente durante días a millones de personas en ciudades como Kiev o Járkov. Rusia lleva a cabo esta campaña de bombardeos cuando Ucrania atraviesa el período invernal más frío en dos décadas, según el Gobierno ucraniano.
