Bruselas admite que la UE necesita GNL de EEUU a corto plazo, pero busca diversificar

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Bruselas, 28 ene (EFE).- El comisario europeo de Energía y Vivienda, el danés Dan Jørgensen, cree que la crisis sobre Groenlandia ha sido una "llamada de atención muy seria" para la UE, que a corto plazo seguirá necesitando gas natural licuado (GNL) de Estados Unidos, pero que en paralelo deberá diversificar el suministro y acelerar el despliegue de renovables y nuevas tecnologías nucleares.

"Es una llamada de atención muy, muy clara para todo el mundo. Ojalá la mayoría ya estuviera despierta, pero quienes quizá aún dormían con un ojo medio abierto, desde luego ahora ya están despiertos. Vivimos en un mundo en el que necesitamos ser capaces de cuidarnos a nosotros mismos en todos los ámbitos", dijo Jørgensen en una charla con EFE y otros medios de comunicación.

El socialdemócrata danés subrayó que la UE ni quiere ni busca conflictos comerciales y recordó que "la industria estadounidense y el Gobierno estadounidense han estado extremadamente interesados en ampliar las exportaciones de gas a Europa".

"Esto ha sido algo positivo, porque lo hemos necesitado para deshacernos de la dependencia de Rusia. Y seguirá siendo así durante algún tiempo. Pero también está claro que esto es a corto plazo, porque a largo plazo necesitamos eliminar nuestra dependencia del gas en general", agregó.

Ante la preocupación creciente en la UE por el riesgo de sustituir la dependencia energética rusa por otra estadounidense, Jørgensen explicó que tiene planeado tratar con Canadá, Catar y los países del norte de África con gas, pero el Ejecutivo no se ha marcado un tope máximo de volúmenes de gas de Estados Unidos, que se ha convertido en el segundo proveedor de la UE tras Noruega.

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"Tenemos que reconocer que las cosas han cambiado y que debemos estar preparados para ser independientes, para protegernos tanto en términos de seguridad como de prosperidad, apoyándonos principalmente en nuestra propia energía renovable producida en casa", agregó.

La Comisión ha pactado con el Parlamento y el Consejo vetar los contratos de gas ruso definitivamente en otoño de 2027 y prepara una propuesta para acabar también con las compras de petróleo ruso, que representan aún el 3 % del consumo de la UE y que aún adquieren Hungría y Eslovaquia, y otra para acabar con las importaciones de combustible nuclear ruso, que utilizan Bulgaria, Chequia, Eslovaquia Finlandia, Hungría o Francia por un monto de unos 1.000 millones de euros al año.

El Ejecutivo comunitario también planea incentivar las inversiones en electrificación, facilitar el despliegue de pequeños reactores nucleares, elevar el consumo de renovables o reforzar la seguridad de las infraestructuras energéticas.

Incluso quienes quizá eran algo reticentes a trabajar en una estrategia de independencia energética por razones de descarbonización ahora la apoyan por razones de seguridad.

"Es evidente que necesitamos un enfoque estructurado para garantizar la seguridad del sector energético. Ya trabajamos a diario en estrecha colaboración con la OTAN, pero presentaremos pronto un marco coherente y holístico", comentó.

La Comisión también ultima una propuesta para acelerar el desarrollo de la fusión nuclear, el proceso que alimenta al sol y a las estrellas y que permitiría producir mucha electricidad con una ínfima cantidad de combustible.

"Desde la UE ya hemos invertido mucho dinero en este campo y seguiremos haciéndolo (...). Nadie sabe cuándo podremos tener energía de fusión real como parte de nuestro sistema energético. Algunos dicen diez años, otros veinte... Pero lo importante es que casi nadie dice 'nunca'", resumió Jørgensen.