"Europa debe experimentar tres formas de rearme: comercial y económico, de seguridad y político en torno a sus valores. Y este salto es un salto en soberanía e independencia", dijo Albares en un evento organizado por la revista Le Grand Continent en la universidad de Sciences Po de París, en el que se le pedía que respondiese a la pregunta: "¿Está la geopolítica de Donald Trump consolidando un nuevo arco progresista?".
Tras arrancar su intervención alertando de que estamos en un "momento crucial para Europa y para el mundo", dividido entre autócratas y demócratas, el jefe de la diplomacia española mantuvo que el concepto de la autonomía estratégica de la UE ya "no es suficiente".
Por eso, abogó por hablar de "soberanía" europea, de manera que el club comunitario "transforme su poder económico en verdadero poder político".
"Un poder político -continuó- capaz de sentarse a la mesa no como una potencia agresiva, sino precisamente para ejercer todo su peso, equilibrar y moderar las acciones; y también para disuadir" a los que quieren ejercer coerción, ya sea mediante el comercio o la amenaza de la fuerza, en clara alusión a los Estados Unidos de Trump.
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Albares llamó la atención sobre la existencia de "una extrema derecha global" que converge a nivel internacional y también en el interior de las sociedades europeas.
"Son las mismas fuerzas, esta extrema derecha global, las que desafían el derecho internacional, pisotean la Carta de las Naciones Unidas y buscan dividir y debilitar a Europa y a nuestras democracias", alertó el ministro.
Frente a esa realidad, la respuesta para Albares "reside en un resurgimiento, un salto de soberanía e independencia para Europa".
Una aspiración que se debe construir sobre "tres pilares": "la independencia comercial y económica con el mercado único, pero también la diversificación de nuestros socios comerciales", desde la India a Mercosur; "la seguridad, allanando el camino para un ejército europeo", y "un rearme político basado en nuestros valores".
"Hoy, en un mundo en constante cambio —y debemos ser muy claros al respecto—, algunas cosas nunca volverán a ser iguales porque hay tendencias subyacentes que se han estado desarrollando durante mucho tiempo", aseguró el ministro, para quien "todo está conectado".
"Lo que ocurre en Venezuela está conectado con lo que ocurre en Groenlandia, Ucrania, Gaza e Irán y ciertamente lo que ocurre fuera de nuestras fronteras está conectado con lo que ocurre dentro, porque, en última instancia, quienes desafían el derecho internacional, por las mismas razones, son los mismos que lo desafían dentro de nuestros países", advirtió.
Lamentó que "cada vez más países, grandes países, grandes países militarizados, están empezando a adoptar la guerra y el uso de la fuerza como herramienta, entre otras, en su política exterior".
En contraste, Albares abogó por ese triple rearme en la UE para defenderse de cualquier tentación de coerción, pero también para defender las herramientas de la diplomacia y el diálogo.
"Si no defendemos sistemáticamente el derecho internacional en todas partes, si no defendemos los principios de la Carta de las Naciones Unidas en todas partes, si no defendemos la democracia, primero, en nuestro propio país, el mundo estará perdido, porque saben que somos los últimos. ¿Quién realmente izará esta bandera en alto?", se preguntó.
La reflexión de Albares sobre la que pivotó su intervención se basaba en los resultados de la quinta ronda del Barómetro de Opinión Pública Europea Eurobazooka de Le Grand Continet, publicada el 23 de enero y que registró un cambio sin precedentes en la percepción de los europeos sobre Estados Unidos: la posibilidad de una confrontación con Washington se expresa ahora de forma clara y abrumadora.
