La sentencia, dictada en el Tribunal de lo Criminal de Ain, en el centro de Francia, considera que Myriam Jaouen tuvo voluntad de provocar la muerte de la pequeña Lisa, que tenía once meses en el momento de los hechos, en junio de 2022.
Una diferencia con los jueces de primera instancia, que sostuvieron que la empleada de la guardería había cometido actos de tortura y barbarie con la menor, pero sin voluntad de causarle la muerte, por lo que dictaron una pena algo inferior.
La acusación había insistido durante los tres días que duró el proceso en apelación en intentar demostrar que se trataba de un asesinato, aunque en su alegato final consideró que la acusada no había aclarado el móvil del crimen.
Cansada de los llantos de la menor, Jaouen la obligó a ingerir directamente del frasco el contenido de una botella de destascador de tuberías que contenía ácido sulfúrico.
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La acusación presentó pruebas de que apenas ocho minutos después de que el padre de Lisa dejara a la niña en la guardería la acusada estaba buscando en internet, a través de su teléfono móvil, información sobre los efectos de la ingesta de desatascador en un menor.
Además, los investigadores demostraron que logró hacer que la menor ingiriera la totalidad del contenido, sin dejar escapar una gota.
