Zini, junto a otros dos soldados, fue acusado hoy de introducir en Gaza tres tandas de unos 14 cartones de cigarrillos cada una a cambio de 365.000 shéqueles (unos 117.450 dólares), recoge el comunicado de la Fiscalía.
"Los acusados actuaron conscientes de la posibilidad de que los bienes prohibidos llegaran a la organización Hamás y a sus activistas, ya que anticipan que con casi total certeza esto beneficiaría a Hamás en su guerra contra Israel (...) Por esta razón, se les acusa del delito de ayudar al enemigo en la guerra", asevera.
El miércoles, la Fiscalía ya acusó a otros doce soldados reservistas por formar parte de la red de contrabando de cigarrillos, teléfonos móviles, baterías, cables o repuestos para coches desde Israel a Gaza que operaba desde el verano pasado, coincidiendo con el bloqueo total a la entrada de bienes a la Franja impuesto por Israel.
El hermano del director del Shin Bet, igual que los demás acusados, servía como reservista del Ejército en una unidad que demolía edificios en la Franja de Gaza.
Según el diario The Times of Israel, se espera que en los próximos días otras trece personas sean acusadas por participar en la trama.
Ese diario apunta que David Zini no es sospechoso en el caso y que la investigación corre a cargo de la Policía de Israel por los vínculos del acusado con el jefe del Shin Bet.
En medio del limitado acceso de ayuda humanitaria que Israel permite en Gaza, los cigarrillos se convirtieron en un bien de contrabando habitual que se colaba al enclave en los camiones que accedían con otros productos.
Los cigarros llegaron a costar unos 20 dólares la unidad y las autoridades israelíes han acusado a Hamás en numerosas ocasiones de financiarse con la venta de este tipo de productos de contrabando en el enclave.
