El anuncio lo hizo el abogado de la joven de 30 años en un documento judicial que critica al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la fiscalía federal de Chicago por negarse a retractarse de las acusaciones de que Martínez es una "terrorista doméstica".
Martínez sobrevivió a cinco disparos del agente Charles Exum, pero fue acusada de agresión, aunque los fiscales federales retiraron los cargos el 20 de noviembre.
Martínez, de origen hispano y maestra auxiliar en una escuela Montessori de Chicago, fue absuelta de todos los cargos y está en recuperación.
Su abogado Christopher Parente dijo a medios locales que se trata de un acto de desafío contra una administración que la ha calificado de "terrorista nacional" y que no se retracta de sus declaraciones.
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Parente acusó al DHS de una "campaña de desinformación", y a la oficina del fiscal federal de Chicago, Andrew Boutros, de ser "cómplices activos de un cliente fuera de control" al ignorar el hecho.
El abogado pidió a la jueza federal de distrito, Georgia Alexakis, que autorice la divulgación de pruebas recogidas en su caso, como imágenes de la cámara corporal usada por Exum, y mensajes de texto escritos por el agente después del incidente.
Asegura que Martínez "fue víctima de un agente de la Patrulla Fronteriza fuera de control que fue inmediatamente respaldado por esta administración y protegido de cualquier escrutinio por sus acciones ilegales".
En uno de los mensajes divulgados, Exum escribió: "Disparé 5 balas y ella tenía 7 agujeros. Anoten eso, muchachos".
El incidente ocurrió el 4 de octubre, en Chicago, cuando Martínez siguió una camioneta conducida por Exum, y en la que también viajaban otros dos agentes de la Patrulla Fronteriza. Martínez tocó la bocina, gritó "la migra" e intentó advertir a la gente sobre la presencia de los agentes.
Exum abrió fuego, según declaró, al considerar que su camioneta había sido embestida.
Martínez fue auxiliada en un taller mecánico cercano al lugar y llevada a un hospital, donde quedó bajo custodia federal.
La maestra ha dicho que se considera la "voz" de Renee Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses que murieron a tiros a manos de agentes de inmigración en Mineápolis en enero, y de otras personas que han sufrido abusos bajo la política de deportaciones de la Administración Trump.
