España anunció a principios de diciembre que, junto a Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia, no participaría ni emitiría el clásico festival europeo de la canción, uno de los hitos anuales de audiencia, al mantenerse dentro del concurso a la KAN, la televisión israelí.
Los motivos alegados por la televisión pública española RTVE fueron las numerosas evidencias acreditadas por organizaciones internacionales de que Israel había llevado a cabo un genocidio en Gaza, así como el uso político que se había hecho de Eurovisión para justificarlo, con acciones reconocidas por el Gobierno de Benjamin Netanyahu para influir en el resultado en las dos últimas ediciones, contaminando su curso normal.
Aún así, RTVE decidió celebrar la quinta edición del Benidorm Fest y hoy la localidad española que lo acoge se ha vestido de gala y ha desplegado la alfombra fucsia para recibir a sus 18 participantes con las mismas ganas o más que si el destino final fuese Europa.
"Yo ya acepté esto como un festival con un premiazo y no lo tengo ligado a Eurovisión. Que sea así este año no lo hace ni más grande ni más pequeño pero sí creo que los artistas probablemente lo disfruten más sabiendo que no hay ese peso", ha subrayado el actor, guionista, director de cine y ahora también presentador Javier Ambrossi, uno de los encargados de conducir las galas.
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Para su compañera en esas labores de conducción, Inés Hernand, "atendiendo a los datos de rechazo de la mayor parte de la población española al genocidio en la Franja de Gaza" cree que "la gente va a recibir bien este Benidorm Fest".
"Habrá algún sector que le fastidie no ir a Eurovisión", ha admitido, pero se ha mostrado optimista ante la premisa de que "se va a consumir exactamente igual". "Y las 890 propuestas que se han presentado este año avalan al propio festival", ha alegado.
En el desfile de celebridades y aspirantes son muchos, como el grupo Kitai, los que a preguntas de EFE se han mostrado de acuerdo con la decisión tomada por RTVE de no participar este año en la gran final de Viena el próximo mes de mayo, por primera vez en 64 ediciones, por la presencia de una delegación israelí en el concurso.
También han sido muchos los que han reconocido que este formato en el que Benidorm Fest ya no es la pasarela a Eurovisión por parte de España les beneficia y hace ver el festival de otra manera.
"Una canción como la nuestra no me la imaginaría en un contexto eurovisivo", ha confesado Dora junto a su compañero Marlon Collins ante las opciones de su experimental 'Rakatá', que "es dinamita, como un emoji de melocotón y fuego". "Al no estar Eurovisión en el plano, te fijas más en las canciones y en lo que presentamos cada uno", dice esta artista del clan Bosé.
De la misma opinión es la mexicana María León, una de las artistas que ha cruzado el Atlántico para participar. Según ella, tiene la ventaja también de que "todos los esfuerzos quedan aquí concentrados porque es el punto final".
Para reivindicar precisamente la importancia de recuperar el legado del viejo Festival de la Canción de Benidorm, nadie mejor que Izan Llunas, otro de los aspirantes y nieto de Dyango, quien se hiciera con la victoria aquí mismo en un concurso similar hace 50 años.
"Me ha dado solo un consejo y es 'gana'", ha dicho entre bromas tras restarle importancia al hecho de que desde aquí no pueda aspirar a participar en Eurovisión como hizo su padre, Marcos Llunas. "Ya será otro año. Benidorm Fest es el festival más grande de España y a mí me encanta, soy un fanático", ha remachado.
