La denominada 'Generación Robada' hace referencia a los miles de niños de los pueblos indígenas australianos que fueron separados por la fuerza de sus familias por políticas gubernamentales aplicadas entre finales del siglo XIX y la década de 1970.
Estas medidas, justificadas entonces bajo criterios de asimilación, buscaban integrar a los menores en la sociedad mayoritaria blanca, lo que provocó la ruptura de vínculos familiares, culturales y espirituales con sus comunidades y territorios ancestrales.
Las consecuencias de esas políticas han sido descritas por expertos y organizaciones indígenas como un trauma profundo y persistente, con efectos intergeneracionales que incluyen pérdida de identidad, problemas de salud mental, desarraigo y desigualdades sociales.
De acuerdo con el comunicado del Ejecutivo liderado por el primer ministro Anthony Albanese, los fondos garantizarán la continuidad de servicios como la localización de familiares y la reunificación, así como la investigación de historias familiares para supervivientes y sus descendientes.
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La inversión también respaldará iniciativas de sanación individual y colectiva, la promoción de servicios de salud y atención a mayores con enfoque informado en trauma, el acceso a archivos personales y mecanismos de reparación.
El plan incluye la continuidad del programa de compensaciones destinado a reconocer el daño sufrido por quienes fueron retirados de sus familias en el Territorio del Norte, el Territorio de la Capital Australiana y el Territorio de la Bahía de Jervis (sur de Sídney) y las solicitudes al mismo permanecerán abiertas hasta el 31 de agosto de 2027.
El anuncio coincide con el 18 aniversario de la Disculpa Nacional pronunciada en 2008 por el entonces primer ministro Kevin Rudd ante el Parlamento australiano, un hito simbólico en el reconocimiento del daño causado.
En el comunicado, la ministra para los Australianos Indígenas, Malarndirri McCarthy, afirmó que el Gobierno reconoce "la fortaleza de los supervivientes" y la necesidad de proporcionarles un apoyo significativo, al tiempo que admitió que las políticas del pasado causaron "un daño inconmensurable" cuyas secuelas "continúan hoy".
En la actualidad, los pueblos indígenas representan en torno al 3,8 % de la población total de Australia, según los últimos datos censales oficiales.
Aunque en las últimas décadas se han registrado avances en reconocimiento institucional, representación política y acceso a la educación superior, este colectivo sigue afrontando brechas significativas respecto al resto de la población en indicadores como esperanza de vida, salud, empleo y nivel de ingresos.
