La iniciativa avanza en medio de varias mociones de censura contra Jerí por presuntos encuentros semiclandestinos con empresarios chinos contratistas del Estado y por contrataciones de jóvenes funcionarias tras reuniones con el mandatario en el Palacio de Gobierno.
Aunque el Legislativo está en receso hasta marzo, la ley permite citar un pleno extraordinario con la firma de 78 congresistas, requisito que —según legisladores— ya fue cumplido.
El único partido que se ha negado en bloque a apoyar la celebración de este pleno extraordinario es el fujimorismo, que ha seguido la directriz de su líder y candidata presidencial por cuarta vez Keiko Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), quien ha optado por respaldar a Jerí.
Una vez que la mesa directiva del Congreso que dirige de manera interina el fujimorista Fernando Rospigliosi reciba la solicitud, tendrá quince días para convocar el pleno.
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Existe un debate sobre los votos que son necesarios para destituir a Jerí. Por un lado, se sostiene que únicamente harían falta 66 votos, equivalente a la mitad más uno de los 130 integrantes del hemiciclo, que son los necesarios para censurarlo como presidente del Congreso, lo que automáticamente le haría perder la condición de presidente interino de la República.
Sin embargo, Rospigliosi mantiene una postura contraria al afirmar que, al ejercer el cargo de presidente, Jerí debe ser destituido conforme a los requisitos establecidos en la Constitución para los jefes de Estado elegidos por votación popular, donde es necesario reunir 87 votos, equivalentes a los dos tercios de la cámara.
Jerí, de 39 años, ascendió de la Presidencia del Congreso a la Presidencia de la República tras la destitución de la presidenta Boluarte el pasado 10 de octubre, bajo la figura de "incapacidad moral permanente" para enfrentar el auge de la criminalidad en el país.
Por ello, Jerí ha enfocado sus acciones en replicar en Perú intervenciones carcelarias similares a las desarrolladas en El Salvador bajo el Gobierno del presidente Nayib Bukele y en Ecuador con Daniel Noboa, además de decretar en estado de emergencia a Lima y la vecina provincia portuaria del Callao para combatir a las bandas criminales que operan en distintas zonas.
Su figura, en cambio, ha quedado debilitada en las últimas semanas al revelarse las reuniones semiclandestinas que ha mantenido con una serie de empresarios, entre ellas una donde acudió encapuchado a un restaurante para no ser reconocido.
Perú, que ha tenido siete presidentes en los últimos diez años, está en camino a celebrar nuevas elecciones generales en el segundo trimestre de este año, en una elección con 35 candidatos presidenciales.
