La farándula recorrió las principales avenidas del centro histórico de La Paz, ante miles de espectadores que también se rindieron al juego con espuma y chorros de agua que intercambiaron con los participantes en el desfile.
Una de las comparsas ingresó precedida por un enorme camión que iba lanzando espuma y, tras el vehículo, iban decenas de pepinos que lucieron los colores plateado y rojo, y algunos llevaban unas máscaras gigantes de ese personaje carnavalesco.
Vestido con una careta y una especie de mono con encajes que usualmente es bicolor, el Pepino refleja la alegría y el desenfreno urbanos durante el carnaval de La Paz.
Este centenario personaje suele llevar, además, un morral con mixtura y serpentina que va lanzando mientras recorre las calles durante los desfiles que se organizan en el carnaval, como la farándula de esta jornada en la que los pepinos incorporaron también el juego con espuma.
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El Pepino es el rey indiscutible de la celebración, pues su "desentierro" semanas antes del carnaval marca el inicio de la fiesta en La Paz, ciudad que también despide las festividades con un entierro simbólico de este personaje en el Domingo de Tentación.
La reina del Folclore de Bolivia, Ángela Céspedes, dijo a EFE que "este año es la reivindicación del Pepino" como "cien por ciento boliviano", ante supuestos intentos de apropiación de ese personaje en países vecinos.
"Esta actividad a nosotros como jóvenes también hace que reivindiquemos nuestra cultura", agregó la joven, que iba vestida con un traje de pepino de color rojo y verde.
Las distintas agrupaciones, algunas con otro tipo de disfraces, ingresaron bailando junto a bandas de músicos que interpretaron los ritmos tradicionales del carnaval en La Paz, o con grupos musicales autóctonos, batucadas y amplificadores.
También estuvieron presentes el ch'uta y la chola paceña, otros emblemas del carnaval andino que introducen costumbres aimaras en la fiesta, como el agradecimiento a la 'Pachamama' o Madre Tierra por sus frutos, una tradición arraigada en el occidente de Bolivia.
El ch'uta viste un pantalón abombado en las caderas, camisa, chaquetilla corta, sombrero y una máscara, y se mueve con un trote rítmico, haciendo dar incesantes vueltas a su pareja, que puede ser una o dos cholitas, las emblemáticas mujeres aimaras bolivianas que también lucen sus mejores galas en el carnaval.
La mayoría de las regiones bolivianas celebran el carnaval estos días con desfiles de disfraces y bailes tradicionales, pero la fiesta mayor del folclore de Bolivia es el Carnaval de Oruro, declarado en 2001 Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco, que se efectuó en la víspera.
También el sábado, en la región oriental de Santa Cruz se vivió el tradicional corso de Carnaval, que lució las costumbres y bailes típicos del este de Bolivia.
Este lunes La Paz tendrá otro desfile folclórico, el Jisk'a Anata, o fiesta pequeña del carnaval andino.
Un día después, en el llamado Martes de Ch'alla, se acostumbra derramar alcoholes sobre la tierra y adornar casas y vehículos con serpentina y globos para agradecer a la Madre Tierra por los bienes obtenidos, una tradición originada en el occidente y que se extendió a otras regiones del país.
