Esa es la versión que dieron este martes fuentes del entorno de Barrot, que había reclamado una explicación después de que Kushner -que es el padre del yerno de Donald Trump- hubiera publicado unas polémicas declaraciones sobre la muerte de Quentin Deranque, un joven ultraderechista que murió el pasado día 14 en Lyon por la paliza de activistas de extrema izquierda.
En la conversación telefónica -siempre según la versión del departamento francés de Exteriores-, el embajador estadounidense, además de manifestar "su voluntad de no interferir" en el debate público francés, recordó "la amistad" entre su país y Francia.
Los dos acordaron verse en los próximos días para "continuar el trabajo al servicio de una relación bilateral densa, que este año cumple 250 años".
Barrot había manifestado esta mañana "sorpresa" por el hecho de que Kushner no acudiera el lunes a la convocatoria que le había enviado y avisó de que mientras no se presentara tendría limitaciones para ejercer como embajador, en la medida en que se le iba a privar de acceso a los miembros del Gobierno francés.
Pero el jefe de la diplomacia francesa se había esforzado en subrayar que ese incidente era consecuencia de la "responsabilidad personal" de Kushner y que no iba a afectar a las relaciones bilaterales entre los dos países.
El motivo de la convocatoria del embajador fue un mensaje colgado en la cuenta de X de la Embajada estadounidense en Francia: "El extremismo violento de izquierda está en aumento y su papel en la muerte de Quentin Deranque demuestra la amenaza que representa para la seguridad pública".
"Seguiremos de cerca la situación y esperamos que los autores de estos actos violentos sean llevados ante la justicia", agregaba la legación diplomática.
Barrot había señalado que la convocatoria del embajador Charles Koshner se justificaba por el rechazo a "toda instrumentalización" de la muerte de Quentin Deranque el sábado 14, dos días después de la paliza que sufrió tras un altercado en la facultad de Sciences Po de Lyon.
El ministro había subrayado que Francia no permite que otros países les den lecciones sobre su política interior.
