Al menos 16 personas murieron en Juiz de Fora, la segunda mayor ciudad de Minas Gerais, y otras 7 en Ubá, en su mayoría por deslizamientos de tierras y desplomes de edificaciones, de acuerdo con un nuevo balance del Cuerpo de Bomberos.
El número de víctimas puede aumentar debido a que los socorristas buscan a 43 personas declaradas como desaparecidas en Juiz de Fora y otras cuatro en Ubá.
Como consecuencia de las crecidas de los ríos al menos 440 personas perdieron sus viviendas en Juiz de Fora, una ciudad de cerca de medio millón de habitantes próxima al estado de Río de Janeiro y que se caracteriza por su geografía montañosa, con muchas montañas y valles.
Los socorristas concentran sus trabajos en el barrio Parque Burnier, en donde 12 viviendas fueron sepultadas por deslizamientos de tierras y fueron reportados 20 desaparecidos.
La gravedad de la situación obligó a la alcaldía de ese municipio a declarar el estado de calamidad pública con el objetivo de poder acceder a recursos del Gobierno central para atender la emergencia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, atendió inmediatamente a la petición de ayuda y, además de reconocer el estado de calamidad pública en Juiz de Fora, ordenó la "movilización inmediata" del Gobierno para atender a las víctimas.
Durante una escala en Abu Dhabi, tras realizar visitas oficiales a India y Corea del Sur, Lula determinó el envío de un equipo del servicio público de salud para asistir a la población de la región.
De acuerdo con el líder progresista, el objetivo es garantizar la asistencia humanitaria, el restablecimiento de los servicios básicos, la ayuda a las personas desplazadas y el apoyo a la reconstrucción.
Brasil ha registrado en los últimos años diversos eventos climáticos extremos como consecuencia de fuertes temporales, sobre todo en la región sur y sureste del país, donde se concentra la mayoría de la población.
Uno de los más graves y recientes tuvo lugar en mayo de 2024 en el estado de Rio Grande do Sul, donde murieron unas 180 personas y muchas ciudades, incluida Porto Alegre, la capital regional, quedaron anegadas por el agua durante semanas.
