Herzog concluye su visita a Etiopía y reivindica la presencia israelí en África

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Nairobi, 25 feb (EFE).- El presidente de Israel, Isaac Herzog, concluyó este miércoles su visita oficial de Estado a Etiopía, que calificó de “importante” ante “tantas entidades y países hostiles” que intentan “expulsar a Israel de África”.

“En Etiopía, en particular, donde existe un puente judío tan fuerte con una nación tan grande e influyente y con un potencial enorme, es muy importante estar aquí, especialmente cuando tantas entidades y países hostiles intentan expulsar a Israel de África”, expresó Herzog, según recoge un comunicado oficial.

Intentan "presionarnos políticamente y alejarnos del continente. África, estamos aquí y siempre estaremos aquí”, agregó.

Durante su estancia en Adís Abeba, Herzog se reunió con el presidente etíope, Taye Atske Selassie, el primer ministro, Abiy Ahmed Ali, y el ministro de Relaciones Exteriores, Gedion Timothewos, así como con líderes de la comunidad judía local.

Selassie defendió la solución de dos Estados, Israel y Palestina, para lograr la paz en Oriente Medio, aunque no precisó si trataron la situación en la Franja de Gaza, para la que Estados Unidos anunció el pasado mes la segunda fase de su plan de paz, que contempla la reconstrucción de ese territorio palestino y el desarme del grupo islamista Hamás.

La solución de dos Estados contempla el establecimiento de un Estado Palestino soberano, independiente y viable que viva lado a lado con Israel en paz y seguridad.

El primer ministro etíope afirmó que analizaron el aumento de la cooperación regional en “áreas de interés mutuo”.

Etiopía es un aliado clave en la región del Cuerno de África para Israel, que ha sido durante años uno de los proveedores de asistencia militar más fiables del país africano.

Israel busca también reafirmar su influencia en la región, después de convertirse a finales del pasado diciembre en el primer país en reconocer la independencia de la región secesionista de Somalilandia en la vecina Somalia, lo que provocó un amplio rechazo internacional, especialmente de África, el mundo islámico, China y la Unión Europea.