Pekín critica a grupo de danza china vinculado a amenaza contra residencia de Albanese

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Pekín, 25 feb (EFE).- China afirmó este miércoles no estar al tanto de los detalles de la amenaza que obligó al primer ministro australiano, Anthony Albanese, a abandonar temporalmente su residencia oficial, y calificó de instrumento político al grupo de danza Shen Yun, a cuyas actuaciones estaría vinculado el incidente de seguridad.

La portavoz del Ministerio de Exteriores chino Mao Ning señaló hoy en rueda de prensa que había "tomado nota de los informes relevantes", pero que no conoce "la situación real".

El grupo de danza está vinculado al movimiento espiritual Falun Gong y sus actuaciones, según la portavoz, "no son en absoluto una actividad cultural normal", sino "una herramienta política utilizada por la organización Falun Gong para difundir información sectaria y recaudar fondos".

También aseguró que la compañía ha sido objeto de denuncias por "abusos sistemáticos contra sus empleados, prácticas laborales ilegales y control mental".

El incidente en Australia se produjo después de que los organizadores locales de Shen Yun recibieran un correo electrónico en el que se afirmaba falsamente que se habían colocado explosivos cerca de The Lodge, la residencia oficial del primer ministro en Camberra, que serían detonados si se celebraban las actuaciones previstas.

La Policía Federal Australiana evacuó temporalmente el recinto y, tras un registro, descartó cualquier amenaza.

Shen Yun Performing Arts es una compañía con sede en Nueva York que promueve la danza clásica china y la música tradicional, y mantiene vínculos con Falun Gong, un movimiento espiritual fundado en China a principios de la década de 1990 que combina prácticas de meditación con enseñanzas morales.

Las autoridades chinas prohibieron Falun Gong en 1999, calificándolo de "secta", tras multitudinarias protestas de sus seguidores en Pekín. Desde entonces, el grupo opera principalmente en el extranjero y mantiene una postura crítica con el Gobierno chino.

Medios australianos han señalado que no existen pruebas que vinculen al Gobierno chino con la amenaza contra la residencia del primer ministro, mientras continúan las investigaciones.