‘Resident Evil Requiem’: Las dos caras del terror

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Madrid, 25 feb (EFE).- En todo buen clásico de terror y supervivencia hay momentos de ansiedad y miedo, y otros de adrenalina y acción, en los que se libera de manera visceral la tensión acumulada. Dos caminos que ‘Resident Evil Requiem’, novena entrega de la saga de survival horror más famosa de los videojuegos, lleva al extremo con un juego que es todo lo que un amante del género podía esperar.

Si en las dos anteriores entregas Capcom llevó el juego a una granja escalofriante en una zona rural de Estados Unidos (con aroma a la película ‘Texas Chainsaw Massacre’), y después a una aldea perdida en el corazón de Europa controlada por vampiros y licántropos, ahora vuelve a sorprender y toca el turno de volver al origen, a la ciudad de Racoon City, epicentro del brote de virus creado por la corporación Umbrella.

Un escenario clave que regresa como lo recordamos, plagado de zombies y abominaciones deambulando por las mismas calles y edificios en las que empezó todo hace ya la friolera de 30 años, en una franquicia que ha vendido más de 180 millones de copias en todo el mundo desde su primer título de 1996.

‘Resident Evil Requiem’ (multiplataformas, desde el 27 de febrero) lo tiene todo. Los gráficos, el sonido y la ambientación cinematográfica es de las mejores que se han visto en un videojuego y, para los puristas, retoma el hilo conductor de la historia con dos personajes icónicos como Leon (con apariciones en numerosos juegos de la saga) y Grace, una investigadora que debuta como protagonista.

Ambos personajes jugables y cada uno con una forma de afrontar la aventura. Y ahí radica el verdadero acierto de un juego que no solo luce un apartado técnico sublime, sino que apuesta por una estructura dual.

En la aventura se contrapone la vulnerabilidad y la violencia, el terror psicológico y la acción liberadora, construyendo una experiencia complementaria donde cada campaña equilibra con maestría ambos mundos.

Un juego en el que Grace te enseña a esconderte y temer el mundo apocalíptico que te rodea, y Leon te permite conquistarlo con adrenalina y combate, en un contraste que no solo funciona a nivel de jugabilidad sino también en el aspecto narrativo y sonoro, puntos en los que el juego alcanza su máxima brillantez.

Y ahí radica en gran parte la magia de este título, son dos juegos en uno. Completamente diferentes. Los episodios en los que controlaremos a Grace hacen del juego un survival horror clásico: esconderse, sustos, ansiedad, la luz tenue del mechero rompiendo las tinieblas, gritos, supervivencia y puzzles.

Mientras, Leon es acción y adrenalina: armas, disparos, sangre y muchos infectados en pantalla, con diversas formas y armas para acabar con ellos.

Historias que se pueden jugar en primera o tercera persona, dependiendo de si elegimos mayor inmersión o movimiento y visión amplia. El propio juego, por defecto, activa la primera persona con Grace para sentir desde dentro sus niveles de exploración y sigilo, y la tercera persona para Leon, para hacer aún más espectaculares los combates.

El título destaca por un apartado técnico sobresaliente, quizás de los más altos vistos en consolas de nueva generación, con un nivel de detalle casi fotorrealista, sobre todo en escenarios y ciudades llenas de vida, y un uso de la lluvia y la luz que potencia enormemente la atmósfera.

La inmersión y la ambientación no se limita a lo visual: en la versión de PS5 el mando aporta una dimensión sensorial muy destacada (con sonidos y vibración), mientras que la presentación cinematográfica cuenta además con una dirección artística que refuerza su identidad.

Un título que llega como gran apuesta del 30 aniversario de una saga que ha traspasado las fronteras de los videojuegos para adentrarse en el cine, la animación, los cómics, las novelas y las series, al margen de un merchandising multimillonario.

‘Resident Evil Requiem’ es un juego extremo. Da mucho miedo, es pura diversión, tiene picos de dificultad alta, exige estrategia y flexibilidad dependiendo de cada protagonista. Sus escenarios, pasillos, habitaciones o calles son asfixiantes y los enemigos son monstruos sacados de las peores pesadillas con una inteligencia muy cuidada que los hace impredecibles. No apto para cardíacos. Imprescindible para cualquier gamer.  EFE